Siete años después declaran en Rivera ex jerarcas policiales
En tal sentido el magistrado competente, doctor Eduardo Pereira, se encuentra en estos días tomando declaraciones a los ex jerarcas y policías de aquel entonces, así como también a otras personas que podrían estar involucradas de una u otra forma en este escabroso hecho.
Un grupo de la Policía capitalina que viajó hacia la ciudad de Rivera participa activamente de las investigaciones, el subcomisario y sicólogo Roberto Parrado, es el encargado de encabezar este núcleo. Según se supo, Parrado cuenta con el apoyo de una sicóloga.
En las últimas horas declaró el cabo W. Pérez de la Policía local y un particular de apellido Martínez, de 73 años, vecino del lugar donde apareció muerta la infortunada joven. Cabe recordar que el cuerpo de Sheyla López fue encontrado en las proximidades de la sede campestre del club Sarandí Universitario.
Al cierre de esta edición, seguían tomándose declaraciones por parte del magistrado doctor Pereira, en una extensa jornada que se inició a las 9.00 de la mañana del día de ayer.
Un poco de historia
El misterio rodea este caso desde el 11 de febrero de 1997, fecha en la cual la joven Sheyla López resultara violada y asesinada cuando se dirigía a un baile de carnaval en el departamento de Rivera.
Cuando se cumplieron tres años del trágico hecho, un examen de ADN, practicado al principal sospechoso, sirvió para demostrar que el mismo era totalmente ajeno al caso. Esto llevó a que los investigadores reconocieran que había que rectificar el rumbo y apuntar hacia otros lugares para encontrar una luz al final del túnel.
Meses después, el mismo juez que hoy continúa investigando el caso, expidió una orden para exhumar el cuerpo de la joven. En tal sentido, fueron rescatados distintos elementos para los análisis respectivos, entre los que se agregó la cabellera de la víctima. En esa misma instancia se confirmó el hallazgo de una bala, que según los peritos «tenía un solo impacto, es decir, un solo orificio de entrada».
La exhumación, no sirvió de mucho, los años siguieron pasando y nunca se llegó a saber quién fue el que apretó el gatillo para dar muerte a Sheyla.
Hoy, a siete años de su homicidio, continúan las declaraciones y las investigaciones tratando de encontrar a «el», o «los» culpables del horrendo acto de violación y asesinato. *
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