"Esto no es el circo de Susana Jiménez, esto es la vida real"

Familiares de Valentina no estarían de acuerdo con la difusión del diario

Tal como estaba previsto al finalizar la Feria Mayor Judicial el juez penal de 16º Turno Álvaro Franca comenzó a analizar todos los elementos del expediente del presumario respecto al secuestro de la joven Valentina Simon Ferrari, informándose en las últimas horas que ha sido dispuesta una nueva ronda de declaraciones de todos los involucrados en el entorno de la muchacha y de su secuestrador Marizcurrena, así como también la reconstrucción del hecho.

Estas medidas servirán según se nos ha informado en fuentes tribunalicias para arrojar luz sobre algunos puntos que aún no aparecen demasiado claros en todo el proceso.

 

El «Diario de Valentina»

La revista «Caras y Caretas» publicó en su edición del pasado viernes copias facsimilares y algunos textos seleccionados del diario que la joven secuestrada habría llevado en su cautiverio y que fuera incorporado al expediente de la causa. En el mismo la adolescente narra algunos detalles de las condiciones casi infrahumanas a las que estuvo sometida.

«Me quiero ir de esta cueva inmunda, toda húmeda que el techo mide 1,45 -yo mido 1,71m- y no me puedo parar derecha y no veo luz solar hace años pero ya salgo y voy a ser la persona más feliz del mundo», dice en uno de los mensajes que escribió en su diario para su amiga Marce cuando estaba a pocas horas de volver a su casa.

Se dirige a su madre en otro pasaje y dice: «Mami, perdoname por no haber doblado a la izquierda. Sé que en este momento seguramente la estás pasando peor tú que yo. Quiero que sepas que te adoro». Y agrega: «El amor de una madre a un hijo es tan grande que pase lo que pase el hijo va a ser amado y perdonado ante cualquier circunstancia (…) Te adoro, te amo, te quiero muchísimo, y mami… ¡te re extraño! Pero no te preocupes por mí, no te pongas mal. Va a estar todo bien. Te quiero abrazar mami, quiero verte ya y ta’.»

 

Códigos y mensajes

La adolescente maneja una serie de códigos y conceptos en sus escritos que seguramente solamente ella y sus muy allegados podrían descifrar, y en algunos momentos se entrega a efectuar cálculos sobre horas y espacios. En una de las páginas es terminante al decir: «No puedo creer que me raptaron… Creí que nunca me iba a pasar y acá estoy, secuestrada x (sic) un grupo de profesionales que hace pila de tiempo tienen todo planeado y nadie me puede salvar, sólo si pagan o si los encuentran».

De todas formas es evidente la fortaleza anímica de Valentina y lo demuestra al iniciar su diario el 29 de diciembre de 2003, once días después de ser secuestrada, cuando se dirige a su amiga diciéndole: «Llevo 11 días encerrada y me alegro de que la que esté acá sea yo y no tú. No por hacerme la madura, porque no lo soy. Menos en comparación contigo, pero en estas circunstancias, no sabrías cómo manejarte. Seguramente no aguantarías ni un día, ya que hay mucho polvo y estarías todo el día atacada y podría llevarte a cosas más graves que un simple ataque».

Cuarenta y ocho horas antes del día en que terminaría para ella su martirio cuenta Valentina en su diario: Hoy mandé una carta para pedir otro rescate que es de 1.400.000 (un millón 400), antes era de 2.500.000. Pero tá, todo va saliendo bien me informaron acá. Hoy me trajeron una telesita para que mire y me miro todas las telenovelas argentinas, como Enamorarte, Costumbres argentinas, Soy Gitano y Francella. También una colombiana o algo así que es Gata Salvaje, Rescate 911 y Todo Punta. Y pienso mirar más tarde (mañana) Simuladores».

 

«Queridos secuestradores»

Pocas horas antes de ser liberada escribió el 4 de enero lo siguiente: «Queridos secuestradores (sic). Mi petición por hacerme pasar por esta mala experiencia (18 días encerrada y encadenada y asustada, por ahora) y por toda la plata que me van a sacar es…..» Y allí inscribió su pedido de esta forma: «una moto (ciclomotor) 50 cm con las siguientes características si es posible…» y allí detallaba según lo informado por «Caras y Caretas» sus preferencias: que fuera de marca Peugeot, capaz de desplazarse a 120 kilómetros o más, en lo posible de color blanca y violeta, con amortiguadores, buenos frenos y valija trasera y delantera.

En esta «reparación» solicitada a sus «queridos secuestradores» como ella los llama, la muchacha agregaba la petición de un automóvil » de una marca que sea buena, con techo que se abra, parlantes muuuy (sic) buenos que se escuche perfecto» y algunos otros detalles no especificados. Cerraba la carta a sus captores diciéndoles: «Muchas gracias x (sic) su atención. Espero recibirlo después del verano, en marzo, por ahí. Tengan en consideración que me rompieron mi moto y me podrían haber roto la cabeza también y que tuve que pasar las fiestas sola en vez de con mi familia y amigos».

 

«Esto no es un circo»

Según ha podido saber LA REPUBLICA, la publicación de estos fragmentos del diario de Valentina Simon Ferrari (cuyo original se encuentra adosado en el expediente del presumario) por parte de la revista «Caras y Caretas», habría provocado en el entorno familiar de la joven reacciones encontradas. Mientras algunos familiares sostienen que no quita ni agrega nada al asunto, hay otros muy directos de la muchacha que consideran que es inadmisible que se filtre este tipo de elementos que deberían ser mantenidos en absoluto secreto al menos hasta que se diluciden las instancias del debido proceso. El argumento de quienes piensan de esta forma es que «ya se metieron demasiado en la intimidad de Valentina y de la familia y esto no es el circo de Susana Jiménez, esto es la vida real y Valentina y su familia merecen  merecemos- no ser blanco del sensacionalismo». *

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