Tragos, tajos y puñaladas

La resaca de Papá Noel

Si bien este año no se presentaron tantos como en años anteriores, no faltaron los cuchillos, las patotas ni los baleados.

En el barrio Brazo Oriental, luego de haber «brindado», varios jóvenes se juntaron a tirar algunos petardos.

En determinado momento, se acercó un grupo de personas que también viven en la zona y, por razones que se desconocen, comenzaron a agredir a los allí presentes. El cruce de las calles Guaviyú y José Pugnalini se había vuelto una verdadera batalla campal.

El saldo de este hecho fue el de un hombre con «fractura de mano derecha», otro con «traumatismo por puñetazo» y muchos con varias lesiones y moretones.

Herido por honor

Otro caso con heridos fue el ocurrido en el complejo habitacional ubicado en las calles Roberto Berro y Emilio Castelar.

Un joven se encontraba acompañado de varias amigas, cuando un hombre que pasaba por allí comenzó a propasarse verbalmente con una de ellas. El muchacho salió en defensa de sus amigas, consiguiendo que el atrevido desconocido se retirara.

Pero, minutos más tarde, el desbocado agresor volvió al lugar acompañado por varios hombres, los cuales le dieron una furibunda paliza al joven defensor de la honorabilidad de sus amigas. El herido fue trasladado al Hospital Pasteur, donde se le diagnosticó «herida corto contusa en el cuello, profunda lesión muscular».

Cuchilleros en el Cerro

En el Centro Coordinado del Cerro, cerca de las 2:45, llegó un jovencito de 16 años de edad presentando «traumatismo de cráneo con pérdida de conocimiento, herida corto contusa en cráneo».

El mismo se encontraba acompañado de tres mayores en la puerta de su casa, cuando se presentaron varios jóvenes alcoholizados que comenzaron a amenazarlos con cuchillos, las amenazas fueron subiendo de tono, llegando al resultado antes mencionado.

También al Centro Coordinado del Cerro ingresó un hombre de 27 años de edad, presentando una herida de arma blanca en la espalda. Se desconoce el motivo de la misma, pues el personal policial no pudo entrevistar a la víctima, por el estado en que se encontraba.

Piropos peligrosos

Otro hombre de 27 años, pero esta vez en Piedras Blancas, transitaba por la calle Horacio G. Lagos, cuando divisó una chica, al parecer muy linda, a la cual le regaló un «piropo», pero la joven pareció ignorarlo. Al llegar a la esquina sintió un estruendo y un dolor muy fuerte en la pierna izquierda.

Fue trasladado a la policlínica de Piedras Blancas, presentando un «orificio de bala en muslo izquierdo». Al parecer, la chica no estaba sola. *

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