Ayer, al cumplirse una semana de la desaparición de la joven, la preocupación iba en aumento, aunque en todos existirÃa ya la casi certeza de que no se tratarÃa de un acto de secuestro, sino de una acción de privación de libertad, con fines no determinados, pero que no serÃan la extorsión monetaria. En las últimas horas de la vÃspera de Nochebuena, se supo que un investigador de la PolicÃa Federal Argentina especializado en este tipo de delitos de alta complejidad, habÃa llegado a nuestro paÃs a colaborar con los investigadores uruguayos, mientras en cumplimiento de un acuerdo binacional sobre seguridad e intercambio un software de la PolicÃa argentina habrÃa sido instalado por expertos de aquel paÃs en investigación informática.
Todo cuanto se diga sobre este tema -al menos hasta el momento del cierre de nuestra edición- no va más allá de la percepción o la especulación. Abundan las hipótesis y los rumores cunden. Y ante el silencio de familiares e investigadores, cualquiera de ellos cuenta con las mismas posibilidades de ser realidad.
La eventualidad de que los ejecutores del hecho sean sicarios contratados por terceras personas, para apoderarse de la muchacha con fines de utilizarla como rehén para apresurar cierto tipo de negociación o venganza contra alguno de los miembros del cÃrculo familiar de Valentina, ha sido manejada por algunas fuentes allegadas a los investigadores policiales.Aunque no existen pruebas sobre ello, no se ha descartado la posibilidad.
Otra de las versiones que circularon con insistencia en los medios allegados y que, en los hechos, de ser cierta, serÃa la más preocupante de todas, es que la familia habrÃa logrado comunicarse finalmente con los secuestradores de Valentina a través de teléfonos de amigos y amigas de la joven, ya que sabÃan que los de la familia estaban intervenidos. Según esta especie, la familia habrÃa pagado el martes o en las primeras horas del miércoles una muy importante cifra en dólares para el rescate de la quinceañera a quienes la tienen en su poder.
Por ello, se habrÃa justificado el optimismo que reinaba en cuanto a las posibilidades de que todo terminara antes de la Nochebuena (y asà lo hicimos saber en la edición anterior de LA REPUBLICA). Con el paso de las horas y al no tenerse noticias sobre la liberación de la jovencita, habrÃa sobrevenido una muy seria preocupación.
De todas formas, es evidente que no existe una coordinación entre los investigadores policiales y los familiares de la joven, al extremo que según se nos afirmara confidencialmente, existirÃa un profundo malestar entre la jerarquÃa de los hombres de las Direcciones de Investigaciones y de Inteligencia, por verse obligados a llevar una investigación paralela y no en común acuerdo con el núcleo familiar. Sin embargo, se nos ha asegurado que tal situación, de ser cierta, estarÃa plenamente justificada porque se tratarÃa de una exigencia impuesta a los familiares por los secuestradores, para que todo llegara a buen término.
La noche del 24 de diciembre no fue precisamente una “nochebuena” para cientos de efectivos policiales. Vecinos de los alrededores informaron que se llevaban a cabo intensos patrullajes en zonas como Parque Roosevelt, Parque Rivera, alrededores de Carrasco, y también por zonas de monte cercanas al Aeropuerto Carrasco, la Ruta 101, cercana a la aviación de Pando, y zonas aledañas. HabÃa personal en patrulleros, muchos con perros del plantel y además estaban fuertemente armados. Se sumaban al relevamiento de parques y similares, férreos controles en rutas y accesos.
Resumiendo: si se le pregunta a las autoridades policiales, la respuesta es siempre la misma: “No se sabe nada”. A la familia, imposible preguntarle algo porque no han aceptado ningún tipo de contacto con la prensa. Sólo quedan “los trascendidos”, los “me dijeron que…” y, por supuesto, una que otra llamada telefónica que llega a la mesa de trabajo con “la posta”. Demasiado poco para poder descifrar el misterio.
Mientras todo esto sucede, algunos medios de comunicación argentinos habrÃan dedicado su atención al hecho. El diario “Crónica” hace una referencia al secuestro de Valentina, y en la nota aventura la posibilidad de que este hecho haya preocupado a las autoridades uruguayas por el temor de que su noticia puede haber causado entre el turismo argentino que llega a nuestro paÃs, y agrega textualmente que “ciertas informaciones que se manejan habrÃan dado cuenta de organizaciones que pretenden continuar con sus actividades delictivas en las hermosas playas de la República Oriental del Uruguay” *
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