Frustrada fuga de tres peligrosos reclusos del Penal de Libertad
Uno de ellos lo intentó arrastrándose en la oscuridad y los otros escondiéndose sobre los techos. Los tres serán llevados hoy ante el juez y regresarán a sus celdas sin más trámite.
Reptando entre las sombras
Pablo Fernando Cornelli Giménez, oriental, soltero de 29 años de edad, ingresó al Penal maragato el 7 de agosto del año 1997 para cumplir una larga condena por siete causas de rapiña acumuladas. Aprovechando la oscuridad existente en el predio perimetral por mala iluminación, sumado a las inclemencias del tiempo que azotaba el lugar con lluvias y fuertes vientos, intentó desplazarse arrastrándose por la tierra, pero fue sorprendido y recapturado luego de obedecer a un disparo intimidatorio de la guardia que advirtió su intento.
Ocultos en los techos
Por otra parte al iniciarse en la víspera el operativo de recuento de la población reclusa, en la celda 109 del módulo «D»,(en la nueva estructura de habitáculos metálicos) se comprobó la «falta sin aviso» de dos de los internos e inmediatamente se dio la correspondiente alarma general. Los ausentes eran dueños cada uno de ellos de un más que «respetable» prontuario: Iván Ruby Barreto Rodríguez, oriental, soltero de 27 años de edad, con fecha de ingreso al establecimiento el 30 de junio de 1996 para cumplir condena por un delito de rapiña con tres de homicidios muy especialmente agravado y José Luis González Núñez, también oriental y soltero, de 33 años de edad, residente en el penal desde el 9 de mayo de l996 por un delito de homicidio especialmente agravado.
Los dos aspirantes a fugitivos fueron sorprendidos a las 7 de la mañana, sobre el techo mismo del módulo indicado. Al ser descubiertos por la patrulla, uno de ellos (González Núñez) portando un «corte» (arma blanca fabricada por los presos con elásticos de acero, cubiertos, etc.), intentó resistirse a la intimación de los efectivos, por lo cual obligó a que se le disparara con una escopeta en forma disuasiva, medida ante la cual ambos decidieron bajar a tierra.
El recluso José Luis González resultó con serias heridas en uno de sus ojos, recibiendo en lo inmediato atención médica, aunque se estima que difícilmente pueda salvar la visión en su ojo izquierdo herido.
Ambos reclusos lograron salir al exterior del módulo utilizando el referido «corte», doblando la rejilla de ventilación de la celda hasta conseguir una abertura suficiente como para pasar la cabeza y luego el cuerpo.
Los tres frustrados fugitivos fueron conducidos ante el juez competente y el herido ante el médico forense para que certifique el diagnóstico. *
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