Nuevos aportes a la investigación
Según se ha informado las nuevas actuaciones se habrían llevado a cabo como consecuencia de algunos datos obtenidos por los investigadores de un recluso del Comcar de Santiago Vázquez, quien años atrás estuvo muy vinculado al submundo de «la noche» coloniense y que aceptó aportar algunos datos que se consideraban de utilidad para seguir armando este rompecabezas» cuyas piezas aparecen hasta ahora desordenadas y confusas.
LA REPUBLICA tomó conocimiento que uno de los policías que compareció ante el Juez pidió postergar la instancia para otra fecha ya que tenía que cumplir algunos compromisos familiares en Montevideo. Las autoridades judiciales le advirtieron que si no cumplía con la orden judicial sería detenido donde se encontrara y conducido por la fuerza a declarar.
A cinco años de la muerte
Andrés Trigo tenía 18 años cuando en la madrugada del 17 de agosto de 1998 fue ejecutado de dos balazos y abandonado a bordo de su camioneta, en una solitaria calle de la periferia coloniense, próxima a la ruta nacional Nº 21.
El hecho se produjo cuando la conducción de la Policía coloniense estaba en manos del inspector Hugo Pintos Funes, quien desde el inicio de las pesquisas se dedicó a enlodar la memoria de la víctima, cuestionando aspectos de su vida personal, en vez de centrar su atención en un único objetivo: llegar a la verdad. Hoy está demostrado que los investigadores policiales modificaron la escena del crimen, lavaron el vehículo donde fue hallado Andrés, no buscaron indicios en las ropas del joven y, peor aun, por algún resquicio de la Jefatura de Policía se filtraron datos para que varios sospechosos, sobre todo uniformados, estuvieran «bien preparados» a la hora de declarar ante el juez. La única persona procesada hasta el momento es la ex novia de Andrés, Karina, de quien se dijo estaba muy vinculada al submundo de la droga y en especial a algunos «peces gordos» de los negocios sucios del ambiente.
«Las mismas interrogantes de antes siguen hoy pendientes», dijo el padre de la víctima. La familia Trigo, desde aquel entonces consideró que la «conexión policial» con el crimen era imposible de ocultar, y aun a pesar de que la impunidad se mantiene siguen afirmando lo mismo. *
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