Espectacular operativo antidrogas con tiros incluidos
Personal de la Primera Zona del Departamento de Hurtos y Rapiñas concretó ayer de tarde un espectacular operativo que culminó con la detención de ocho personas y el secuestro de cocaína, armas y equipos de comunicación.
El procedimiento había empezado de manera casual y terminó descubriendo que en un apartamento de Dionisio López y Miguel Angel se comercializaba el alcaloide, con la anuencia del propietario.
En ese cruce de calles los funcionarios advirtieron que dos personas descendían de un auto de manera sospechosa y al intentar identificarlos se dieron a la fuga. Pero uno de ellos fue detenido e identificado como JECP de 30 años, quien dijo no estar relacionado con delito alguno.
Paralelamente, del edificio al que pretendían ingresar los sospechosos salieron tres hombres y escaparon en una camioneta tripulada por una mujer.
Con el operativo ya en marcha comenzó la persecución del rodado, oportunidad en la que los funcionarios advierten que los ocupantes de la camioneta arrojaban un polvo blanco por las ventanillas, mientras comenzaban a disparar con armas de fuego .
Fue entonces que la agresión fue repelida, haciendo impacto una de las balas policiales en la rueda del vehículo. Esto posibilitó que fueran apresados.
Cuando esto pasaba llegó un taxista y entregó a los policías un arma, que también había sido «descartada».
Los detenidos fueron identificados como NARM de 24 años que dijo haber concurrido al lugar para comprar 500 dólares en cocaína, la que fuera tirada en la huída junto con el revólver hallado por el «tachero».
También fue detenida su pareja (AKCC de 21 años) que afirmó desconocer lo que pasaba, aunque en su rodado se halló más cocaína. Por otro lado se detuvo a AERM de 30 años y a JEBG de la misma edad. A este último se le secuestró otra bolsa con «coca». Hay otros detenidos (JLB de 29 años) quien dijo que sólo estaba acompañando a NARM, y los moradores del apartamento en cuestión, AWPG de 41 años y su concubina SDMD de 39 años.
Ella expresó ignorar lo que pasaba, pero él reconoció que en su casa se vendía el alcaloide, diciendo que lo había permitido por problemas económicos. En la finca se incautó un equipo de comunicación tipo handy y cuatro celulares.
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