Tomó un taxi en Paysandú y paseó por cuatro departamentos

Un cuento del tío que duró 300 kilómetros

La denuncia del caso fue presentada en la Seccional 1ª de Mercedes, departamento de Soriano. Pero el delito en sí abarcó cuatro departamentos: de ahí lo kilométrico. El damnificado, un obrero del volante de Paysandú, trabajó durante dos días para quien parecía ser un importante cliente, quien después de usar sus servicios desapareció misteriosamente.

El viaje había comenzado en la capital sanducera el 29 de mayo pasado. Allí el estafador, de entre 55 y 60 años según las fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA, se presentó el «tachero» y le planteó una oferta interesante. Dijo ser un comerciante del Mercosur, avalado esto con una tarjeta que lo acreditaba como tal y que indicaba que tenía libre tránsito con los países del bloque para entrar y sacar mercadería.

Le explicó que tenía que cerrar una serie de negocios. Para eso debía visitar varias ciudades de distintos departamentos. Y el hombre aceptó. Sería una larga jornada de trabajo por lo cual el «tío cuento» se apuró a subir al rodado y emprendieron viaje.

Primer destino

La primera parada del recorrido sería Mercedes. Ciento diez kilómetros de un solo tirón. Y allí el cliente realizó una serie de trámites relacionados con su actividad comercial, siempre era lo que el alegaba. Y después pidió que lo llevará Dolores, más precisamente a un establecimiento conocido como «Arenales».

Hasta que ya iban tres departamentos. Paysandú, Río Negro y Soriano. Pero faltaba Colonia y se hizo llevar hasta Nueva Palmira. Según un comunicado de la Jefatura de Soriano. Desde esta localidad una vez más a Mercedes y para entonces ya iban 300 kilómetros de ruta.

Al llegar a lo que parecía ser el destino final del cliente –al menos por ese día–, un hotel de la ciudad, le comunicó al taxista que lo pasara a buscar al otro día (30 de mayo) por ese lugar para llevarlo al banco, y después regresaría a Paysandú. Y el taxista volvió, pero el comerciante ya no estaba. El sereno del lugar le informó que ya se había retirado. Y ahí fue cuando concurrió a la Seccional 1ª y relató lo que le había acontecido, puntualizando que por su trabajo debía haber percibido 2.200 pesos.

Tras firmar la denuncia desandó en soledad los kilómetros que separan a Mercedes de Paysandú, los mismos que había hecho un día antes pensando en concretar una buena jornada laboral.

Viejo conocido

Las fuentes consultadas por LA REPUBLICA explicaron que cuando el daminificado radicó la denuncia, se supo enseguida de quién se trababa en base a las características físicas aportadas y los asuntos a los que decía dedicarse.

Es un hombre nacido en Fray Bentos que desde la década del 60 vive de esta manera mediante la consumación de estafas. «Puede engañar a cualquiera», comentó una fuente. Pero su actividad se ha visto interrumpida en varias oportunidades tras haber caído en manos de la Policía, procesado por la Justicia y recluido en prisión.

No se ha podido determinar a ciencia cierta si en cada parada que este delincuente hacía con el taxi consumaba alguna otra maniobra. Lo cierto es que los funcionarios de la Seccional 1ª recorrieron los lugares que el estafador frecuentaba (vivió años en Soriano) habitualmente, pero aún no pudo ser localizado.

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