Taxistas lanzan "Movimiento Nacional Contra Violencia y por Trabajo"

Otra vez en la mira

Con estas tres van 216 rapiñas sufridas por los negro-amarillos en lo que va de 2000. Casi la mitad que las ocurridas durante todo el año pasado. Es que los taxímetros son considerados un «blanco fácil» por la delincuencia, ya que pueden llevar a la víctima hasta el punto que quieran y allí consumar el atraco.

Pero en los últimos hechos además de ser robados varios «tacheros» han sido heridos de arma de fuego o blanca, a pesar de haber entregado a los delincuentes la recaudación. Ayer LA REPUBLICA informaba en exclusiva que al cierre de la edición Gustavo Berlangieri de 26 años debió ser internado en el sanatorio del Banco de Seguros del Estado con un balazo en la pierna.

Dos jóvenes de unos 17 años se habían hecho trasladar hasta Mazzarino y Chon en la zona de Punta de Rieles, donde le sustrajeron el dinero, le rompieron el equipo de audio y le pegaron un tiro antes de darse a la fuga.

Ayer Berlangieri declaró a radio Nuevo Tiempo que pensaba dejar el trabajo de taxista, tras padecer el quinto asalto.

Los otros hechos

Momentos después de la rapiña en Punta de Rieles otro taxista fue asaltado. Dos hombres los abordaron en Luis Batlle Berres y Cañas e indicaron como destino Tomkinson y camino Las Chimeneas, en la zona de Paso de la Arena. Allí apareció un tercer individuo.

Bajo amenazas con armas de fuego el transportista fue obligado a descender del rodado y a caminar una cuadra. A los 100 metros el hombre se dio vuelta y vio que el vehículo ardía en llamas. Los delincuentes ya le habían robado el dinero. Con respecto a este hecho un vespertino informó ayer que el hecho habría sido obra del gremio.

Fuentes del Sindicato Unico de Automóviles con Taxímetro y Telefonistas (Suatt) rechazaron cualquier vinculación al ser consultadas por LA REPUBLICA, y señalaron que enviaron un desmentido al medio, a la vez que iniciaron los contactos con los abogados del sindicato para evaluar el inicio de acciones legales por sentirse «injuriados». «No somos piromaníacos, somos trabajadores», expresaron.

Pero este no fue el último hecho. Ayer al mediodía, en el cruce de Cochabamba y Carlomagno otro taxista fue asaltado por dos delincuentes. En este caso no hubo violencia adicional.

Carpa desde el seis

A todo esto, desde la medianoche del miércoles el Suatt había dispuesto un paro, medida prevista de antemano ante cualquier hecho de gravedad como el soportado por Berlangieri. A las 10 de ayer se inició una asamblea que culminó a las 14 y 30, coincidiendo con el fin de una manifestación «negra-amarilla».

La caravana de vehículos arrancó por el Ministerio del Interior, siguió por la Jefatura de Policía de Montevideo, y culminó en el Ministerio del Trabajo y Seguridad Social.

Es que los trabajadores afirman y sostienen que el aumento de los delitos hacia ellos está «directamente relacionado con la pobreza y la desocupación», explicaron participantes de la movilización.

Ante esta realidad, anunciaron a LA REPUBLICA, el Suatt lanzó el «Movimiento Nacional Contra la Violencia y por Trabajo». Según se indicó la Unión Nacional de Obreros y Trabajadores del Transporte (Unott) tomó esta iniciativa como propia, a la cual se sumarían en las próximas semanas figuras de diversos sectores.

Junto a esto, el seis de junio la Unott instalará una carpa en 8 de octubre y Habana desde la que se promoverá esta idea.

«Estamos ante un problema social que necesita de la atención de diversos organismos. No sólo del Ministerio del Interior y la Policía, ya que si no se revierte el drama social que padecen los uruguayos, la delincuencia continuará en aumento y nosotros seguiremos siendo uno de los afectados», concluyeron las fuentes.

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