El juez interroga hoy a Cardozo, la víctima de la Policía de Piriápolis
Francisco Cardozo, oriental de 56 años, fue detenido el 26 de julio en Piriápolis por orinar en la vía pública. Permaneció unas cinco horas en la Seccional 11ª de ese balneario, donde según denunció luego su hermana, Gladis Cardozo, fue sometido a salvajes torturas, incluso un presunto empalamiento, por lo que debió ser intervenido quirúrgicamente ya que presentaba rotura de vísceras. Aún permanece internado en grave estado y con un shock emocional del que no se ha repuesto.
La denuncia de la mujer fue presentada ante el juez Penal de 2º Turno de Maldonado, Carlos García, por el abogado Martín Macedo. A partir de ese momento efectivos policiales de Piriápolis se lanzaron entonces a la calle para intentar obtener «testigos» sobre una presunta homosexualidad de su víctima, así como también demostrar que las lesiones se originaron después que fuera liberado.
Un periodista de Radio Maldonado mencionó públicamente que sabía de la existencia de un video tomado entre las 12 y las 2 de la madrugada del día en que fue detenido Cardozo, donde el hombre aparece en compañía de otras personas. A esa hora estaba en la comisaría según la denuncia que investiga la Justicia.
Esa filmación, de acuerdo a las fuentes judiciales consultadas por LA REPUBLICA, fue entregada ante el magistrado. En este sentido, los informantes señalaron que existe la presunción de que la cinta es falsa, y que quienes la vieron «se rieron» de ella.
Ocho policías de la comisaría de Piriápolis ya fueron interrogados en la sede penal. Uno de ellos, incluso, ya fue procesado a principios del año 2002 también por malos tratos propinados a un detenido, en ese caso en la sede de la Dirección de Investigaciones adonde revistaba. Por esa causa estuvo preso casi un año, luego de lo cual fue devuelto a su cargo por el comando de la Jefatura de Policía, recalando en la comisaria piriapolense.
Cardozo todavía no ha sido interrogado debido a su delicado estado de salud, y ese es uno de los elementos que impidió hasta el momento una resolución del caso.
De lo poco que logró balbucear ante su hermana y el abogado defensor, surge que uno de los presuntos torturadores sería «rubio» y mencionó el nombre «Yamandú». Aunque no se sabe a qué se refería.
Pero los datos obtenidos en las últimas horas por LA REPUBLICA, revelan que el juez de la causa llega hoy a Montevideo para tomarle declaración en la sala del hospital en el que permanece internado desde horas después de haber recibido las lesiones.
Paralelamente, recién ahora se supo que el día de la detención de Cardozo, la policía de Piriápolis notificó en algún momento a la jueza del lugar, quien tras escuchar los motivos de la aprehensión, ordenó la libertad del hombre.
Y mientras se dilucidan todas estas cuestiones, algunas organizaciones sociales vinculadas a la defensa de los Derechos Humanos como Servicio Paz y Justicia (Serpaj) y Amnistía Internacional, tomaron interés en el caso y se preparan para formular denuncias.
¿Golpeadores o algo más?
Pero mientras esta denuncia se investiga, surgieron otras también por malos tratos contra policías de esa seccional. Aunque por razones burocráticas una de ellas nunca llegó a la sede penal.
A fines de marzo un grupo de jóvenes de Maldonado concurrió a ese balneario para presenciar un espectáculo de rock.
Se produjo entonces una discusión, sin que hubiera agresiones, y los policías presentes detuvieron a por lo menos tres jóvenes a quienes introdujeron en un patrullero.
Según el relato aportado por uno de los detenidos, «apenas nos alejamos un poco del lugar hacia otro donde estaba oscuro, nos empezaron a pegar adentro de la camioneta y después nos bajaron».
Los jóvenes, cuyas edades oscilan entre los 17 y 18 años, aseguraron que «cuanto más protestábamos por el trato, más nos pegaban y se burlaban de nosotros». De regreso a Maldonado, fueron al hospital a que los revisara un médico y luego presentar la denuncia. Pero cuando quisieron retirar el certificado les dijeron que «lo tenía que ir a buscar la policía». El caso nunca llegó a la sede penal. *
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