Tras 14 días de fuga trata de llegar a jurisdicción marítima uruguaya, donde lo aguardaría la Armada

"Viarsa I" zafó de una trampa de hielo gracias a la patrulla que lo persigue

El su decimocuarto día de fuga, el pesquero uruguayo «Viarsa I» pudo salir de una trampa de hielos, gracias a las indicaciones del patrullero aduanero australiano Southern Supporter, que le persigue desde el 8 de agosto, cuyos oficiales instruyeron por radio a la tripulación pirata para evitar un accidente.

El «Viarsa I», que utiliza la bandera uruguaya otorgada por las autoridades marítimas a la empresa Navalmar SA, es acusado de estar pescando merluza negra en forma ilegal en un área de jurisdicción australiana, al servicio de una empresa pesquera española y con tripulación mayoritariamente gallega.

La persecución de dos semanas se sigue realizando entre icebergs y en medio de una tormenta austral que había cedido en las últimas horas, aunque la cubierta de los barcos continúa congelada y las temperaturas, pese a haber subido, se mantienen en los nueve grados bajo cero.

El director nacional de Recursos Acuáticos (Dinara), capitán de navío (r) Yamandú Flangini, confirmó anoche que entre los tripulantes del «Viarsa I» se encuentra un observador de ese organismo estatal, encargado de efectuar el control de la pesca en la embarcación de bandera uruguaya.

Flangini volvió a indicar que no han podido mantener contacto con el pesquero desde el 6 de agosto, aunque luego agregó que le dieron orden de volver a puerto y dispusieron la captura del «Viarsa I» y del barco que eventualmente podría estar utilizando su nombre y es perseguido por los australianos.

La utilización de nombres falsos es un «modus operandi» común entre los pesqueros pirata, que tapan sus nombres e identificaciones y dicen ser otras naves. Así ocurrió un año con los pesqueros uruguayos «Dorita» y «Arvisa I» que se habrían hecho pasar por los barcos «Nova Tuna» y «Kambott»

 

Avanzan 200 millas hacia Uruguay

El ministro de Aduanas de Australia, Christ Elliot, informó ayer que el pesquero uruguayo pudo continuar su rumbo gracias a que los oficiales del Southern Supporter fueron emitiendo por radio consejos a la tripulación gallega para que salieran de una zona de hielos en la que pudieron quedar atrapados.

«Estoy seguro de que la tripulación está agradecida por una ayuda vital para su sobrevivencia», comentó el secretario australiano, quien confirmó que en los dos últimos días los barcos avanzaron 200 millas rumbo a Montevideo, donde el «Viarsa I» tiene comprometido el apoyo de las autoridades uruguayas.

La patrullera Southern Supporter continúa manteniéndose a distancia del «Viarsa I» sin perder en ningún momento el contacto visual y hasta ayer navegaban rumbo al noroeste separados por sólo un kilómetro de distancia, pero sin posibilidades climáticas de intentar un abordaje.

El caso, que vienen siguiendo diariamente los medios de comunicación australianos y el diario «La Voz de Galicia» que llega a manos de familiares de la tripulación, ha comenzado a tener repercusiones internacionales luego del apoyo expreso que para la captura de la nave pirata dieron siete países.

Además de Sudáfrica –que no pudo enviar a la cacería un barco oceanográfico dotado de helicópteros– han comprometido su ayuda Estados Unidos, Canadá, Alemania, India y Gran Bretaña, que analiza las posibilidades de enviar desde Islas Malvinas un barco capaz de interceptar al «Viarsa I».

El barco pirata pretende llegar a la jurisdicción marítima de 200 millas que controla Uruguay donde, eventualmente, podrían esperarlo barcos de la Armada Nacional, luego que el ministro de Defensa, Yamandú Fau, declaró que se darían garantías al pesquero defendiendo la «presunción de inocencia».

 

Choque diplomático con Australia

El incidente del «Viarsa I» vuelve a generar un duro enfrentamiento diplomático entre Australia y Uruguay, cuyo antecedente había sido precisamente el falso nombre que habrían utilizado los pesqueros uruguayos «Dorita» y el «Arvisa I» a principios del año pasado, cuando pescaban merluza negra en zona prohibida.

El caso se cerró en el mes de julio de 2002 cuando la armada francesa logró arrestar al «Arvisa I» que para entonces había cambiado legalmente su nombre para el de «Eternal», utilizaba bandera de Antillas y trabajaba para una firma de los Países Bajos. El «Arvisa I» fue hundido por decisión de la justicia pesquera.

Estos antecedentes generaron un duro debate entre las delegaciones de Uruguay y Australia en el seno de una subcomisión del Comité de Pesca de la FAO para la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (Indnr), realizada a fines del año pasado.

En la ocasión, Sudáfrica denunció a Uruguay por el caso del pesquero «Viola» que, en julio de 2002, luego de entrar al puerto de Ciudad del Cabo con una carga de pescado no documentada, quedó detenido, y sólo un mes después, el 21 de agosto, la autoridad uruguaya borró a la nave de sus registros.

Australia fue más enfático al recriminar a la delegación uruguaya por el incidente del «Dorita» y el «Arvisa I», cuyos armadores no fueron sancionados por la autoridad marítima, y exigió que se realizaran mejores contralores sobre la flota pesquera de ultramar.

Uruguay y Australia se comprometieron entonces a colaborar conjuntamente en la implementación del sistema «Smart Track» que mejoraría sensiblemente el mecanismo de contralor satelital VMS que aplicaba la flota uruguaya. Ese mecanismo es el que ahora habría fallado en el «Viarsa I».

El pasado 3 de marzo en la XXV Sesión del Comité de Pesca de la FAO, celebrada en Roma, se volvió a insistir en la necesidad de incrementar las acciones para impedir la pesca pirata de la merluza negra y otras especies, así como asegurar los controles sobre permisarios, barcos y empresas. *

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