La Policía perdió poder de fuego
El escenario de la destrucción masiva del armamento fue el mismo que en los últimos años. Los hornos de fundición de la empresa Gerdau-Laisa SA se encendieron ayer sobre las 10.30 de la mañana para convertir en metal reutilizable el existente en 3.203 armas de distintos tipo y calibre.
El ministro de Defensa, Yamandú Fau, presente durante la ceremonia, destacó precisamente esta situación, al señalar que aquello que en su momento sirvió para delinquir ahora se convertirá en materia prima para productos en beneficio de la sociedad. Si bien el concepto es compartido por el Ministerio del Interior, esta última secretaría de Estado en realidad quiere quedarse con esas armas, o al menos con las que están en buen estado o puedan arreglarse.
El pasado lunes, y luego de 15 días de análisis, el Poder Ejecutivo envió al Parlamento un proyecto de ley que consta de dos artículos. El primero establece lo siguiente: «(Uso de bienes en depósito policial). Desde el secuestro judicial y colocación bajo custodia policial, aduanera o judicial, de armamento o de vehículos correspondientes o relacionados con delito de cualquier tipo, a solicitud del Ministerio del Interior y siempre que no hubiere tercero de buena fe que los hubiera reclamado, el juez que entendiere en la causa podrá autorizar el uso y afectación de los mismos a la operativa policial, hasta que disponga expresamente la efectiva entrega a su legítimo titular o la confiscación o venta en remate público».
El artículo dos, por su parte, apunta a la cancelación de la personería jurídica «cuando un delito se hubiere cometido a través de las actividades de una persona jurídica de cualquier tipo, el juez de la causa podrá disponer en la sentencia definitiva la cancelación de su personería y el cierre de sus locales o establecimientos abiertos al público».
Mejorar la operativa
En la exposición de motivos el gobierno entiende que «la norma proyectada procura habilitar el empleo de los antedichos vehículos y armas para la operativa y acción policial (…) con lo que se lograría una considerable economía para el Estado, al no tener que volcar recursos para adquirir estos bienes».
En este sentido se «destaca muy especialmente la situación de los vehículos, que con el transcurso del tiempo sufren un notable deterioro y depredación, transformando los depósitos en los cuales se encuentran en verdaderos ‘cementerios de autos’. A modo de ejemplo, tan sólo en depósitos policiales a nivel nacional hay más de 4.200 vehículos paralizados, gran parte de ellos a la intemperie y sin funcionar desde hace varios años». Y agrega: «situación similar ocurre con mucho armamento incautado a delincuentes, que se encuentra en aceptables condiciones, que debe permanecer depositado también por un largo período». De aprobarse el proyecto, la Policía Nacional podría acceder a un impresionante arsenal de 11.552 armas, que se encuentran en los depósitos del Servicio de Material y Armamento del Ejército.
Con la destrucción de ayer en la metalúrgica ya son 4.800 las armas destruidas en un año. El 9 de agosto de 2002 habían sido 1.600, y si se cuentan los últimos cinco años la cifra se eleva a las 10.316 unidades derretidas. *
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