Estrenaron módulos de acero en Libertad por llegada de presos canarios

Stirling afirmó que no hay más recursos para arreglar cárceles

Antes de la llegada de los presos de Canelones, en el centro penitenciario de mayor seguridad del país había 334 hombres. La llegada de los 108 trasladados en carácter «provisorio» hasta que se recupere la cárcel canaria desencadenó en problemas de «logística y funcionamiento».

«Por supuesto que esto nos ha distorsionado la vida carcelaria, faltan frazadas, abrigos (…) pero lo vamos solucionando, estamos intentando conseguir todo y lo vamos logrando de a poco», expresó el inspector. Pese a la distorsión funcional, lo que refiere a las conductas, rutinas y normas diarias del Penal «sigue exactamente igual con nuestros presos (los de Libertad), y los de Canelones, tendrán que adecuarse a nuestro funcionamiento», afirmó.

Los reclusos canarios quedaron a cargo del mismo personal de vigilancia que tenían en Canelones, aunque bajo la supervisión directa de la dirección de Libertad. «Controlamos y damos servicios tanto a los guardias como a los presos y hay suficientes efectivos para ello». En pocas horas, Sande tuvo que redistribuir la población del penal para adecuar las instalaciones a la llegada masiva de los presos.

Trasladó 90 hombres a los módulos de acero nuevos, que estaban prontos para ser utilizados, pero faltaba terminar la clasificación de los reclusos para habitarlos.

Estos reclusos, según aseguró el entrevistado, deseaban la mudanza e inclusive muchos de ellos ya estaban rapados cuando la guardia fue a buscarles para el aseo previo a la instalación. «Se sienten como si hubieran pasado de un rancho a un cinco estrellas», dijo a LA REPUBLICA una alta fuente del mismo penal.

Los presos de Canelones llegaron a Libertad en dos contingentes sobre las 23 del lunes y la una de la mañana del martes, y fueron instalados rápidamente en los contenedores que están ubicados debajo del celdario.

Entre escombros

Sobre este mismo tema, el ministro del Interior dijo ayer que en Canelones «quedan unos 300 presos que van a seguir viviendo en las condiciones que ellos dejaron el establecimiento.

Una cosa que está muy clara es que el país no puede seguir invirtiendo en construir cárceles que destruyen los presos.

La gente está haciendo un gran esfuerzo porque paga sus impuestos, y de los impuestos se aplica dinero para la construcción de cárceles».

En este sentido el secretario de Estado expresó que «estamos reconstruyendo Libertad, se aplican fondos para la construcción de dos barracones más en Canelones, y ahora, sin ningún motivo  yo reconozco que vivían hacinados  pero no hubo ninguna reivindicación, ningún planteamiento que ameritara la destrucción de laboratorios, equipos odontológicos, escritorios, servicios médicos, cocina. Por lo tanto, lamentablemente van a tener que seguir viviendo en esas condiciones».

Consultado sobre las refacciones que se harán a la cárcel, afirmó que «se va a arreglar lo imprescindible, como las rejas, pero mayores inversiones no se van a realizar. Al contribuyente no se le puede pedir más dinero. Ahora, la cárcel que se destruya va a quedar en esas condiciones». *

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