Alegato de asesino: "No la quise matar, solo quería violarla"
La muerte de Laura Delgado, oriental, de 21 años, y madre de una niña, parecía haber quedado en la lista de los crímenes no resueltos. Sin embargo, una paciente investigación cumplida en silencio por los efectivos de la División Homicidios permitió dilucidar el macabro episodio. Luis Alberto Lemo, oriental, de 26 años, declara hoy ante la Justicia Letrada de San José.
El 16 de febrero de 2000 la joven no regresó a la misma hora de siempre a su casa, en el Delta del Tigre, luego de trabajar en la peluquería. Su madre se preocupó y tras esperar un tiempo prudencial decidió radicar la denuncia por desaparición. Tres días después el cadáver de la muchacha fue hallado a un costado de la carretera, con claros síntomas de violencia.
Las primeras pesquisas iniciadas por la Policía maragata reunieron algunos elementos, pero no fue posible dar con el o los autores. Las pericias practicadas en el cuerpo de la muchacha demostraron que había muerto por los golpes en la cabeza y que tenía la mandíbula quebrada, pero no presentaba señales de haber sido violada. Esto tornó aún más confusa la tarea indagatoria para establecer el móvil.
Hace unos dos años que el caso fue asumido por la División Homicidios capitalina, que meses después creyó dar con el asesino. Pero el sospechoso de aquel entonces logró deslindar responsabilidades y las investigaciones debieron comenzar una vez más de cero.
Violador y asesino
De acuerdo a las fuentes policiales que fueron consultadas por LA REPUBLICA, cuando se desvaneció la línea de trabajo que se venía desarrollando, los encargados del caso comenzaron a explotar otra serie de pistas. En este sentido se indicó que si bien Delgado no había sido violada, había indicios en ese sentido.
Se realizó entonces un trabajo de campo, que apuntaba a determinar si en las zonas maragatas de Delta del Tigre, Rincón de la Bolsa y Santiago Vázquez (en Montevideo) había delitos sexuales que tuvieran coincidencias entre sí. Luego de una extensa investigación en los archivos policiales se pudieron extraer varias violaciones y tentativas de violaciones consumadas en dicha área de influencia.
Algunas habían ocurrido antes del 19 de febrero de 2000 y otras a posteriori. Las víctimas relataron aspectos similares del delincuente. Para ese entonces los funcionarios de Homicidios habían logrado establecer algunas características del nuevo sospechoso. El trabajo tuvo un impulso importante cuando se determinó que el autor de muchas de estas violaciones cometidas en dicho perímetro había sido procesado en mayo de 2002 en San José, por cinco hechos.
Seguros de que el hombre no se escaparía, los investigadores se dispusieron entonces a analizar la información existente que pudiera vincular al preso con la víctima. Se supo que vivían ambos en la misma zona. En los primeros interrogatorios a los que fue sometido, Lemo negó tener cualquier vinculación con los hechos, pero sin embargo su testimonio permitió a los policías recabar nuevas pistas que, a la postre, le jugaron en contra a quien las aportó.
Las fuentes consultadas indicaron que el sospechoso fue traído ayer desde San José a la base de Homicidios en Montevideo, para ser nuevamente interrogado.
Esta vez no pudo negar y confesó la autoría del crimen. Reconoció que aquel 16 de febrero de 2000 esperó que Laura saliera de su trabajo. La siguió sin que ella se diera cuenta y cuando estuvo seguro de que nadie los veía la interceptó y dominó por la fuerza.
Ella resistió mientras le bajaba los pantalones. Lemo, totalmente desencajado por consumar la violación, la golpeó contra el guarda-rail de la ruta. Dos veces. Ella se desvaneció y él se asustó. Entonces escapó del lugar. Dijo, en su defensa, que no la quiso matar, sólo quería violarla. *
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