Investigan denuncias sobre "aduana paralela" en la Ciudad Vieja

Detectan la base dos

La situacion ha llegado a conocimiento de los investigadores de la Auditoría Interna de la Nación, que desde el 2 de mayo pasado, por orden del ministro de Economía, Alejandro Atchugarry, analizan todo lo actuado por la DNA bajo la era Lissidini. Este nuevo episodio añade mayores controversias a pocos días de que el jerarca haga efectiva su renuncia, estipulada para el 20 de mayo.

La información recabada por LA REPUBLICA establece que, a pocas cuadras de la sede central de la DNA, existía lo que en la jerga aduanera se conoce como «la base dos». La misma se encuentra ubicada en Maciel 1341/43, apartamento 001. Allí, según las diversas fuentes consultadas, fueron trasladados equipos informáticos desde la propia sede del organismo, los cuales habrían sido conectados en red para acceder a toda la información oficial que maneja la dependencia.

En esta misma línea, se aseguró que habrían sido llevados a ese lugar varios expedientes que eran tramitados directamente desde esa dirección, aparentemente sin conocimiento de la Justicia. Si bien desde hace varios días que el lugar se caracteriza por su tranquilidad, las versiones sostienen que semanas atrás el movimiento era intenso.

Sucursal

El presidente de la Asociación de Funcionarios Aduaneros (AFA), Héctor Cardozo, afirmó a LA REPUBLICA que «hemos recibido informaciones sobre que estaba funcionando en esa dirección una aduana paralela». Sin embargo, por la particular relación que el sindicato ha tenido con el director de Aduanas, los datos no han podido ser verificados ni comprobados.

Sin embargo, el entrevistado reconoció que el tema circula por los ambientes aduaneros. En este sentido, indicó que ese lugar estaría bajo el mando del grupo de asesores del director, y relacionó esta situación con la que se da con otro grupo formado tras la llegada de Lissidini a la Aduana. Se trata del denominado equipo FUPA, integrado por militares y contadores de la DGI, entre otros, que operan disociados de la DNA en el edificio de Pluna.

Pero a diferencia de la llamada «base dos», los FUPA tienen un marco legal que lo habilita a actuar, más allá de donde se encuentren. En relación a esta serie de hechos, el presidente de AFA sostuvo que «en la última ley de presupuesto se votó la conformación de este tipo de grupos especiales como si fueran la solución, cuando en realidad resultaron ser un fracaso total».

Auditoría

La existencia de esta suerte de aduana paralela fue confirmada por varias fuentes de la interna aduanera, que señalaron que en los hechos nadie sabe qué es lo que se tramitaba allí, haciendo hincapié en que todo lo relacionado con ese lugar estaría bajo un manto de misterio.

Al ser consultado por LA REPUBLICA, el diputado Julio Lara también confirmó que le habían llegado datos sobre «la base dos», y que los mismos fueron suministrados a los encargados de sustanciar la auditoría interna a la que está siendo sometida la DNA. El legislador señaló que los primeros informes surgidos de esta pesquisa estarían arrojando grandes anomalías en el funcionamiento del organismo. *

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