Combatía las drogas en el Comcar y un comisario lo mandó a prisión
La verdad tarda pero llega al final. Y así aconteció con el procesado y sumariado agente de 2ª Antonio Romero Ferreira. El sumario realizado por el comisario Carlos Palou Flalho, por orden del director nacional de Cárceles, puso las cosas en su lugar. El agente Romero resultó ser inocente de los cargos y recuperó la libertad de inmediato, según oficio Nº 110/02 del Juzgado Letrado de 1ª Instancia en lo Penal de 4º Turno.
Quedó claro que un preso que lo acusó había mentido a instancias del comisario José Beledo, jefe del Módulo Nº 5 del Comcar, quien ahora fue citado por el mismo magistrado para responder por la acusación de «falso testimonio».
LA REPUBLICA había adelantado lo que ahora acontece, en una nota publicada en octubre del año pasado, tras el procesamiento del agente Romero. Se informaba en aquella oportunidad que las autoridades carcelarias apelarían el fallo sobre Romero, a quien se consideraba un funcionario correcto. El director nacional de Cárceles, inspector Enrique Navas, había detectado irregularidades, apresuramientos y errores cometidos por el comisario que hizo el procedimiento.
Por tal motivo, Navas dispuso revisar el caso y presentar la apelación del acusado por la falta de pruebas en su contra.
Los hechos
Para arribar a sus conclusiones, el oficial sumariante interrogó a todos los agentes que realizaron el procedimiento en el Módulo Nº 5 y a los reclusos de las celdas 7, 23 y 24 donde se realizó la requisa el 24 de octubre pasado a las 18.30 horas.
El comisario José Beledo, jefe del módulo, ordenó al oficial ayudante Raúl Fernández a realizar tal requisa. Primero se dirigieron a la celda 7 ocupada por los reclusos GHF, JMC y FJVC, donde se encontraron «tucas», un cigarrillo armado con marihuana, un «corte» de fabricación casera, una sierra y $ 460. El recluso FJVC se hizo responsable de todo menos de los cortes, que eran de JMC. Dice el acta, a la que accedió LA REPUBLICA, que luego se hicieron requisas en las celdas 23 y 24 encontrándose en esta última una pipa con sustancia vegetal.
El oficial comunicó el resultado al comisario Beledo, quien dispuso actuaciones administrativas y comunicación al juez Penal de 4º Turno. Según el resultado del sumario, las indagaciones posteriores a la incautación se realizaron exclusivamente con los reclusos. No se indagó a los policías que participaron de la requisa, pero se incomunicó al agente imputado por FJVC y no a los reclusos.
Dice el sumario en el expediente Nº 3346/02, Numeral 4, que «según lo manifestado por el oficial Fernández y el sargento 1º Olivera, la tarea encomendada al agente Romero era la de vigilancia en esos sectores por el celo funcional, la compenetración con la función y por el hecho de que el agente Romero era el de mayor confianza.»
Romero había realizado anteriormente varios procedimientos informados por escrito al oficial de guardia. Por su parte, el agente Silva declaró que el recluso FJVC le manifestó que: «… me agarraron con porro y una sierra y estoy acusando a un botón… no fue él, yo lo acuso porque tuve problemas con él y le tengo rabia…»
El instructor del sumario luego de interrogar al oficial Fernández afirma su convicción de que «el procedimiento dispuesto por el jefe del Módulo, fue sólo para perjudicar al agente Romero, quien no contó con las garantías suficientes. Por tal motivo se elevó oficio Nº 317/02 al juez de la causa dando cuenta de las falencias del procedimiento que resultaron en perjuicio del policía sumariado».
Libertad
Es por ese motivo, que el juez Balcaldi dispuso la excarcelación provisional bajo caución juratoria del agente Romero. Ahora bien: ¿de dónde surge la culpa de Romero para ser procesado?
Primeramente, el preso FJVC fue interrogado tras la requisa sobre la forma en que la droga y el dinero llegaron a su poder, y en ningún momento mencionó al policía sumariado como el autor material. Una hora después, el mismo recluso mantuvo una reunión en privado con el comisario Beledo en su despacho, tras la cual cambió su declaración primaria, acusando a Romero de haberle dado la droga y, a la vez, involucró a su madre como la intermediaria: «…mi mamá le daba la bolsita con la droga y él me la traía, yo le pagaba el dinero, que siempre eran $ 200…», expresó el preso.
A folio 10 de la misma acta fue interrogada la madre del recluso, quien no sólo negó el hecho, sino que manifestó que no conoce al agente Romero. Interrogado nuevamente el recluso por el sumariante, reveló que acusó al agente Romero «porque le tengo bronca…». Luego agregó que «si el comisario me deja en la celda castigado yo le daba el nombre del policía corrupto… y entonces le dí el nombre de Romero…».
Conclusiones
Las conclusiones establecidas por el oficial a cargo del sumario indican claramente que «el agente de 2ª Alfredo Romero quedaría eximido de responsabilidad, porque el procedimiento realizado por el jefe del Módulo está viciado de irregularidades» .
En el punto 2 el sumariante dice textualmente: «La investigación realizada por el comisario José Beledo demostró total falta de responsabilidad, al desconocer tal cual surge de sus propias manifestaciones (fs. 99) el motivo por el cual se incomunicó al agente Romero».
El punto 3 establece que: «Solamente se indagó a cinco reclusos, al agente Romero y no así a los restantes policías que participaron en la requisa. Tampoco se tuvieron en cuenta detalles fundamentales en el informe enviado al juez Balcaldi».
El punto cuatro indica que: «Surge de autos que el comisario Beledo no estuvo presente durante el interrogatorio a los reclusos, pero resulta llamativo el hecho de que en un corto período, no superior a una hora, luego de la primera acta, que el comisario Beledo mantuvo una entrevista en su despacho en forma privada con el recluso Vidal, quien cambió luego su testimonio acusando al agente Romero».
Por todos los hechos relatados, se dispuso por Resolución 6867 la instrucción de una investigación administrativa en torno a estos episodios.
Aunque la cosa no termina con estos trámites, ya que el juez Balcaldi, en conocimiento de los elementos surgidos en el sumario, dispuso reiniciar las actuaciones judiciales.
Entre las primeras medidas citó para los próximos días al comisario Beledo, imputado ahora de varios cargos, entre los que se destaca el delito de «falso testimonio», debiendo explicar los motivos que tuvo para perjudicar al honesto funcionario.
Mientras tanto, el agente Romero, ahora en libertad y con su conciencia tranquila, ha sido reintegrado a su cargo, pero pidió traslado a otra unidad para no estar bajo las órdenes del mismo superior que lo había perjudicado. *
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