Las dos caras de la Aduana
De acuerdo a las informaciones recabadas por LA REPUBLICA esta semana continúan las pesquisas tras el sonado caso de corrupción comprobado la semana pasada en el Juzgado de Pando, tras una investigación de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII). En este sentido, no se descarta que sean citados a declarar otros integrantes del grupo de elite, conformado por el director nacional a poco de asumir.
Como se informara ampliamente, entre el martes y miércoles pasado el juez de Pando, Pedro Salazar, compartió el pedido de la fiscal Nancy Hagopián y remitió a prisión al suboficial mayor Roberto Mañana y al sargento Edgardo D’Elía, ambos funcionarios del Ministerio del Interior, usufructuando pases en comisión en la DNA a pedido de su director Víctor Lissidini.
Un delito de concusión fue el que se les tipificó, relativo al pedido de coima a un bagayero de Pando, quien llegó a pagarles 1.400 dólares para poder «trabajar», antes de que le elevaran la cuota a cuatro mil dólares. La esposa y la hija del contrabandista denunciaron el caso en la DNA, lo cual motivó que los coimeros se enteraran y comenzaran a «apretar» al extorsionado. Una charla mantenida el mismo día de la denuncia entre un civil que opera como aduanero, sin estar habilitado, y el bagayero, fue grabada por este último. En la conversación, según las fuentes consultadas, se escucha claramente cómo el emisario de los ahora procesados propone levantar la denuncia y dejar todo sin efecto, para posteriormente arreglar por una nueva cuota más leve, tal el pedido del «comerciante».
Finalmente este último también fue procesado, aunque sin prisión, por un delito continuado de contrabando. Quedó en libertad el «aduanero» protagonista de la conversación, aunque en estos días sería citado nuevamente, como así también otros integrantes del grupo de elite.
La otra cara
Como se informara en la edición del viernes último, el 16 de enero de 2003 Lissidini ordenó a todos los jefes y encargados de las Aduanas del país apoyar con los recursos de infrastructura y operativos propios a Mañana y D’Elía con el fin de aumentar la prevención y la represión del contrabando y el narcotráfico, entre otros delitos.
Los efectivos no tenían que dar cuenta de los operativos a los responsables aduaneros del Interior, que con sus escasos recursos debían asistir a los asesores. Pero mientras los ahora procesados y los demás integrantes del grupo especial cuentan con combustible ilimitado y algunas líneas de celulares sin topes, según las fuentes, la realidad de las sedes aduaneras es bien distinta.
En este sentido se indicó que, en el último mes, por ejemplo, sólo se dieron cinco vales de combustible para la receptoría de Salto, igual número para la de Paysandú, cuatro para la de Fray Bentos y 12 para la de Rivera, que también incluye a Tacuarembó en su jurisdicción. Cada cupón vale por 215 pesos. El importe disponible «es irrisorio» dijeron las fuentes, teniendo en cuenta que es para todo un mes y deben recorrerse largos trayectos.
En cuanto a los teléfonos celulares, los aduaneros de carrera que revistan en las distintas localidades del Interior poseen una tarjeta de 200 pesos mensuales, sin posibilidad de extender dicho margen. Pero en contraposición, el cuerpo de elite posee celulares sin restricciones, en la mayoría de los casos, para hablar indefinidamente. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad