Alarma en Colonia el aumento de robos a los queseros artesanales
Es asunto de todos los días el robo y faena clandestina de vacunos y lanares, a lo que se suma el descubrimiento hace unos días, de una banda que se dedicaba a sustraer colmenas para comercializar la miel en provecho propio.
A esto debe agregarse ahora una ola de robos en queserías artesanales ubicadas en los parajes Zunín, Mendaña,, Tres Esquinas y proximidades de Colonia Valdense.
Sólo a uno de los productores afectados le sustrajeron más de 200 kilos de queso, luergo le violentarm los candados en la puerta de un galpón que daba acceso a las cámaras de frío donde estaba almacenada la producción.
Las víctimas de estos robos consideran que «no sólo nos están perjudicando en el aspecto económico, sino que empezamos a sentirnos muy inseguros en nuestros predios y hogares donde antes reinaba la paz y la seguridad».
«Las zonas en las que habitamos desde hace muchos años eran muy tranquilas hasta hace poco tiempo, pero ahora esa realidad ha cambiado de golpe», opinaron algunos de los productores. A su juicio los causantes de los robos podrían ser gente de otras zonas, porque acá no es muy grande el vecindario y todos nos conocemos».
También señalaron que «de ahora en adelante, además de trabajar todo el día en el campo y en la quesería, tendremos que montar guardia de noche para que estas situaciones no se repitan».
Por su parte, las autoridades policiales colonienses reconocieron el «corrimiento de los delincuentes hacia la zona rural» y también indicaron que «estos hurtos constituyen una seria preocupación, porque vemos que posiblemente a causa de que se intensificaron los controles y patrullajes en pueblos y ciudades, los delincuentes han comenzado a extender su radio de acción al campo, sabiendo que allí todavía la gente es más confiada, dejan las puertas abiertas y además hay grandes distancias entre un establecimiento y otro».
De todas manera, informó la Policía, pese a que a primera vista parece más fácil cometer un hurto en la zona rural, también resulta más difícil el escape y la posibilidad de tener un escondite cercano, por lo que se recomienda a los pabladores dar rápido aviso a la Policía ante cualquier irregularidad o sospecha de un hecho delictivo.
«Hay que tener en cuenta que en el campo es más fácil detectar a una persona extraña y si esta persona no se comunica con alguien para aclarar el motivo de su visita, puede tornarse sospechosa», dijo un jerarca policial de Colonia. También es evidente que la fama de los quesos de Colonia y su buena aceptación facilita la fácil colocación del producto, por lo que se estima que los robos podrían ser por encargo.
Ladrones rurales
En el mismo sentido, surgió una noticia alentadora. La Policía de Colonia puso fin a las andanzas de un trío que se dedicaba a robar en domicilios particulares de campaña y luego retornaba a la ciudad donde mantenían oculto el botín y desarrollaban sus actividades normales, a la espera de que aparecieran interesados en comprar los objetos sustraídos. Estos hechos confirman lo anunciado sobre el corrimiento de delincuentes hacia la zona rural para cometer delitos.
Sólo uno de los detenidos, de iniciales EFVQ, de 33 años, no había estado antes en prisión, mientras que sus amigos, Mario Gustavo Hernández Martínez, de 27 años y Mario Gustavo Herrera Larrosa, de 35, ya registraban procesamientos anteriores por receptación, encubrimiento y caza furtiva.
Los robos que cometieron tuvieron por escenario la zona rural de Riachuelo, a pocos kilómetros de Colonia del Sacramento y entre la mercadería hurtada figuran televisores, videocaseteras, un telescopio, una filmadora y herramientas varias. Gran parte de estos objetos pudo ser recuperados por los uniformados y devueltos a sus propietarios.
En el caso de Hernández se comprobó también que tenía ocultos en un terreno baldío cercano a su casa objetos sustraídos anteriormente por otro delincuente que ya está alojado en la cárcel de Piedra de los Indios.
Ahora, tras ser procesado, junto con sus dos cómplices, retornó a la prisión, donde se encontró tras las rejas con su compinche. *
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