Mató a un menor de 14 años, baleó a la madre e intentó suicidarse
El jovencito de 14 años, Néstor Damián Amoroso, había sido internado el domingo de tarde tras ingerir sicofármacos con la intención de autoeliminarse. Lo acompañaba su madre, Claudia Raquel Vieites, de 32 años, en el primer piso sección Pediatría del Hospital de Niños, quien lo había trasladado a las 15.00 horas desde la habitación número nueve de la pensión ubicada en Arenal Grande 1772.
A las 19.00 horas llegó de visita el enfermero del Casmu Juan Carlos Pansacha Méndez, de 40 años, quien habita la pieza siete de la misma pensión y era «amigo íntimo» del joven Damián. Al verlo llegar, la mujer estalló en un ataque de ira responsabilizándolo por la situación de su hijo, quien había intentado matarse al no lograr liberarse del acoso del enfermero.
Según familiares interrogados por la Policía, el individuo que vivía en la misma pensión es homosexual, situación que jamás buscó ocultar. Tras trabar amistad por la relación diaria con el muchacho de 14 años se llegó a un punto de íntima relación favorecido por la promiscuidad del ambiente.
Llegó un momento en que Néstor Damián se sintió cansado de esta relación y empezó a poner distancia, pero el enfermero lo acosaba a cada momento. Al no saber enfrentar la situación, el menor tomó medicamentos controlados con la intención de quitarse la vida y eso lo llevó al hospital.
El enfermero se enteró más tarde de lo sucedido y concurrió al Pereira Rossell armado de una pistola Bersa calibre 22. No se sabe cuál sería su intención. Lo concreto es que cuando la madre del jovencito lo vio perdió todo control. Ella estaba con su hijo en una sala de espera, pues había salido del cuadro agudo y esperaba a un médico para ver si le daban el alta.
Sin testigos
Del incidente ocurrido en la sala de espera no hay testigos, pero por las evidencias la Policía pudo establecer que allí se usó solamente el arma del enfermero Pansacha. Los dos sobrevivientes de la tragedia no han podido declarar ya que se hallan internados en el Hospital de Clínicas en estado agonizante.
Al parecer, cuando la mujer se trabó en lucha con el enfermero, Néstor Damián salió en su defensa recibiendo en la cabeza un disparo. El jovencito herido, momentos más tarde fue declarado en estado de muerte cerebral. Luego, el homicida disparó contra la mujer, quien recibió un impacto también en la cabeza, quedando en estado de coma. Tras cometer los dos atentados criminales, el enfermero se colocó la pistola en la cabeza y apretó el gatillo con la intención de suicidarse. Quedó internado en el CTI en estado de coma profundo.
El enfermero dejó una carta escrita que tiene 17 carillas, pero según los oficiales que la leyeron, «esa carta es una pieza clave para un siquiatra», porque sólo se puede observar en las líneas, que quien la escribió es una persona con un grave trastorno cerebral.
El caso pasó al juez en lo Penal de 20º Turno, luego de que los peritos de la Policía recogieran las evidencias en el escenario del crimen, la sala de espera para familiares ubicada en el primer piso de Pediatría. El personal del hospital presente en el lugar a la hora del sangriento episodio, no pudo ver lo que ocurrió.
Solamente sintieron gritos y luego los estampidos del arma que llevaba el intruso. Tampoco los demás internados y familiares pudieron ver lo ocurrido. Este caso puso en el tapete una vez más la inseguridad existente en el Pereira Rossell. La falta de controles había quedado en evidencia cuando a principios de año una mujer se robó desde el centro asistencial un niño recién nacido.
Luego de aquel episodio las autoridades afirmaron que se mejoraría la vigilancia para evitar ese tipo de situaciones. *
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