La Justicia argentina sin pistas firmes en el crimen del country
Así como en se pretendió culpar al jardinero, ahora surgió una nueva hipótesis que señala a una mujer de su círculo cercano y al marido de García Belsunce (supuestos amantes) como quienes habrían ultimado a la empresaria, socia en su momento de los hermanos Röhm.
La familia sostiene que nada tiene que ver con la muerte de María Marta, pero el comisario Mario Naldi, a cargo de las pesquisas, sostiene todo lo contrario: «Para qué van a querer ocultar datos», afirmó en declaraciones a la prensa.
El miércoles pasado el magistrado pidió la prisión preventiva para Carlos Carrascosa, marido de la mujer; Guillermo Bártoli, cuñado; Horacio García Belsunce (hijo), el hermano mayor; John Hurtig, el hermanastro; Constantino Hurtig, el padrastro; Beatriz Michelini, la masajista; Juan Gauvry Gordon, médico de ambulancia; Nora Taylor, la mejor amiga y vecina; y Sergio Binello, vecino.
Taylor no fue hallada en su domicilio y Binello fue localizado por Interpol en Punta del Este mientras disfrutaba de sus vacaciones. Para estos dos últimos se pidió la detención, no así para el resto. Ochenta y un días pasaron para que el fiscal tomara esta posición, basada prácticamente en los mismos elementos reunidos desde un principio.
El matutino Clarín destacó ayer que «no avanzó en relación al autor del crimen y no se sabe si tiene pistas firmes para hacerlo, aunque hay dos versiones muy fuertes: una habla de un vecino, y la otra, de una familiar».
Reconstrucción
Antes de solicitar la preventiva para estas nueve personas, el fiscal y el juez Diego Osorio realizaron la reconstrucción del hecho. Se revivieron entonces los momentos que se conocen de aquel 27 de octubre de 2002 a partir de la hora 19.00, cuando el esposo halló el cadáver de la mujer en su lujosa mansión del country Carmel.
Ella fue enterrada al día siguiente como si su deceso fuera producto de un accidente doméstico, tal como consta en el acta de defunción emitido por el médico de una funeraria que ahora está en prisión. Un mes después del entierro se ordenó la exhumación del cadáver: tenía cinco balazos calibre 32 en la cabeza y la marca de un sexto.
De acuerdo a los elementos que hasta ahora llegaron a conocimientos de la Justicia, Carrascosa fue el responsable de que no se realizara la autopsia y de posicionar la versión del accidente. Otro aspecto que complica al marido y a varios de los otros imputados es haber tirado por el inodoro el plomo de una de las balas.
Cuando al levantar el cadáver de María Marta apareció ese elemento, Carrascosa, John y Constantino Hurtig, Bártoli y García Belsunce decidieron eliminarlo y fue este último el encargado de tirar la cadena. «Pensé que era un pituto (N de la R: soporte para estanterías)» alegó el hermano de la víctima, empresario y conductor de un programa de televisión por cable.
Poco después del descubrimiento del crimen, alguno de los nombrados llamó a la Policía desde el country, pero los efectivos nunca llegaron, al parecer por la intervención de Belsunce, Binello y Nora Taylor que habrían sobornado a los uniformados. «Si hay que poner plata para coimear, ponela», habría sido el diálogo entre los complotados cuando se decidió que la Policía no podía actuar, al menos hasta que se eliminaran unas cuantas pruebas clave. En esta trama, el médico Gauvry Gordon fue el encargado de revisar el cuerpo de la víctima, pero no vio los impactos de bala en el cráneo y está sindicado como quien ordenó a la masajista Michelini que limpiara la sangre. La mujer se encargó de eso. Si bien estos extremos están comprobados, resulta un verdadero enigma saber a quién necesitaban encubrir todas estas personas.
Declaraciones
Guillermo Bártoli declaró ante el fiscal en la mañana del domingo pasado. Lo que dijo en la sede no trascendió, pero declaró a la prensa: «Tengo la conciencia tranquila».
Durante nueve horas respondió preguntas sobre los puntos que más lo comprometen, como haber sido el encargado de tramitar la partida de defunción falsa. Luego lo hizo el hermano de la víctima, Horacio García Belsunce, quien reconoció haber gestionado para que la Policía no ingresara al country el 27 de octubre y fue quien arrojó el plomo por el inodoro.
Al salir se limitó a decir que «la familia es inocente» y adelantó que volvería a Punta del Este junto a sus familiares, de donde había partido el sábado pasado para ser interrogado.
Ayer brindó su testimonio el padrastro de María Marta, pero el más esperado en tribunales en su marido, quien aparece como ideólogo –hasta ahora– sólo del encubrimiento. *
Qué dicen los testigos
El diario Clarín reprodujo ayer algunas de las declaraciones surgidas en el expediente por la muerte de María Marta García Belsunce.
«Hablo con ‘Marialita’ (María Luisa Lanusse Gras, madrastra) por teléfono, recuerdo que fue antes de la autopsia, y me cuenta que lo que habían encontrado, no sé si dijo bala, lo había visto Constantino y había dicho que era algo que se le cayó a los médicos. Yo le pregunto: ‘Si era de un tiro, ¿cómo no salió por el otro lado (de la cabeza)?’ Y ella me contesta que al ser de bajo calibre queda dentro de la cabeza. Recuerdo que fue antes de la autopsia porque se hablaba de un solo tiro (…) A mí ‘Marialita’ me hace un comentario respecto a unas huellas de una mano ensangrentada invertida, es decir con los dedos hacia el piso, que ella había visto en el baño, en la pared, cerca de la puerta».
Inés Ongay, allegada a la familia.
«Al mes, mi marido me comentó que Dino Hurtig le había dicho que habían encontrado un casquillo (el resto de una bala disparada) en el baño».
Graciela del Cioppo de Ongay, amiga de la familia.
«Habían encontrado una especie de plomo (…) manchado de sangre. Pregunté qué pasó con ese plomo, me dijeron: ‘lo tiraron’. Mi reacción fue decirle cómo es posible, Horacio (García Belsunce), que hayan hecho esto. Me dijo: ‘qué se yo, Juan, qué querés que te diga».
Juan Romero Victorica, fiscal de Casación Penal y amigo de la familia.
«Guillermo Bártoli (cuñado) tenía la inquietud de que se le consiguiera un certificado de defunción pero sin la intervención de la Policía».
Jacinto Ponce de León y Gilberto Martinelli, de la funeraria Ponce de León.
«En la entrada del club, me llama Sergio Binello al celular, me dice que la Policía no va a venir porque Horacio ya habló con Casafus (Angel, comisario mayor de la Brigada Antisecuestros)».
Alberto White, presidente del Country Carmel.
«Bártoli estaba preocupado porque asumió que había actuado mal por el tema de la cochería (…), que sabía que estaba en un lío porque como causa de muerte el médico había puesto (escrito en el certificado) un paro cardiorrespiratorio no traumático».
Alberto White.
«En un momento se abrió la puerta del baño (el día del crimen) y ‘Marialita’ escucha que el ‘Gordo’ (Carrascosa) dice: ‘Nada me la va a devolver’. Y Dino dice: ‘No se va a hacer una autopsia'».
Inés Ongay.
«Ramón Gauvry Gordon (primer médico en llegar al lugar) le indicó a la kinesióloga que limpie para que la familia no se lleve una mala impresión. Delante mío la kinesióloga limpió todo con lavandina».
Santiago Biassi, segundo médico en llegar a la casa del country. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad