Nueve procesados por violación múltiple en Módulo IV del Comcar
Si bien las violaciones dentro de las cárceles son habituales, resulta muy difícil probarlas, en primer lugar porque no siempre son denunciadas formalmente y en segundo lugar porque obtener pruebas es una tarea más que compleja para los investigadores.
En esta oportunidad la víctima presentó su caso ante las autoridades del Comcar y un grupo de oficiales lo investigó durante varios días, reuniendo indicios suficientes para que el juez actuante dispusiera los procesamientos.
El caso no está cerrado, dijeron fuentes policiales a LA REPUBLICA. Si surgen nuevos elementos serán puestos en conocimiento de la Justicia. «Se logró romper el código del silencio que rige tras los muros. Esperamos que sirva de clara señal para que quienes cometen este tipo de atropellos sepan que no están libres de asumir las responsabilidad penal que les corresponda», dijo una de las fuentes.
Al igual que el 24 de diciembre, se decidió que los presos, después de recibir las visitas de sus familiares, tuvieran libre movilidad por su sector de reclusión. Esto significó que las celdas, en vez de ser cerradas como habitualmente ocurre, a las 19 horas, permanecieron abiertas hasta la medianoche. Sin embargo, esta libertad era para movilizarse por el sector –es decir, el piso–respectivo, pero no se les permitía moverse por todo el módulo: las puertas que los interconectan fueron clausuradas.
La idea era que los reclusos compartieran lo que los suyos les habían traído hasta la llegada del nuevo año, para después volver a ser encerrados en sus celdas.
En el Módulo IV conviven casi quinientos presos. Ese día, como todos los demás, había cuatro policías para custodiarlos, lo cual atenta contra la posibilidad de evitar este u otro tipo de episodios. En promedio cada efectivo tenía a su cargo 120 personas, cuando las normas internacionales en materia carcelaria recomiendan que haya un uniformado cada 25 reclusos como máximo.
Boquete
Eran las 22.30 cuando Javier Enrique Cuello Ortelli colaboró para construir un boquete a partir de un agujero de lo que en su momento fuera una cámara, ubicada hacia el final de uno de los pisos superiores. Concretado el pasaje, descendió por el lugar una patota de reclusos que siguió a Cuello hasta donde se encontraba la víctima.
Dominaron fácilmente al recluso tanto por la superioridad numérica como porque el hombre presenta algún tipo de trastorno mental. Lo condujeron entonces hasta su celda. Se vivía en el piso un clima de fiesta, había música y charlas abundantes que impedían escuchar cualquier pedido de auxilio. Además, los presos tenían amenazado al interno con cortes de fabricación carcelaria.
De acuerdo a la información recabada, se pudo comprobar que Cuello y Enrique Fabián Castro Rodríguez consumaron la violación. Así lo entendió el magistrado Penal de 15º Turno.
Al primero lo procesó con prisión por «un delito de violación y coautoría de reiterados delitos de violación y atentado violento al pudor», y al segundo por «un delito de violación».
Según las fuentes, se estableció que otros siete hombres incurrieron en el delito de «atentado violento al pudor», ya que si bien no se les probó haber penetrado a la víctima, se constató que lo obligaron a que les practicase sexo oral y a que los masturbara.
Quienes se encuentran en este grupo fueron identificados como Juan José Sepa Sosa, Emir Stuart Cuadro, Rodolfo Javier Rojas Pintos, Heber Waldemar Cordero Cabrera, Claudio Derbis González, Oscar Edinson Ledezma Pereyra y Pablo Eduardo Rodríguez Viera.
La resolución del magistrado se hizo efectiva sobre la medianoche del domingo como corolario de dos intensas jornadas de indagaciones iniciadas el sábado, cuando los investigadores carcelarios elevaron a la sede todas las pruebas que habían reunido.
Al no conocer a todos sus victimarios por el nombre, el denunciante identificó por fotos a sus violadores. Afirmó que fueron quince quienes lo vejaron. Al juzgado concurrieron 27 reos como sospechosos, habiéndose hallado méritos contra los nueve mencionados. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad