El episodio más grave se registró en Pocitos cuando un centenar de jóvenes se trenzó a golpes

Dos muertos y 20 heridos fue el saldo de los festejos capitalinos

Muchos puntos de la capital amanecieron con la «resaca» de los excesos originados por el festejo de la Nochebuena. Este año, a tempranas horas del 24 de diciembre y en diversos barrios montevideanos podía apreciarse una generalizada ingesta de alcohol en grupos de jóvenes reunidos en las esquinas. Muchos, pasado el mediodía del 24, estaban tocando el tambor o simplemente «mataban el tiempo», mientras se empinaban botellas de vino, cerveza o sidra.

Con el transcurso de las horas el consumo de bebidas alcohólicas aumentaba y los efectos comenzaron a notarse a partir de la medianoche. Desinhibidos y descontrolados, estos individuos protagonizaron diversos incidentes que originaron, algunas veces por discusiones del momento y otras por comportamientos irracionales, dos homicidios y diversas heridas múltiples en varias personas.

Desde la noche del 24 y durante todo el día 25, el Hospital Maciel registró 12 casos de heridas por arma blanca, cifra considerada por los médicos del nosocomio como elevada para la época del año. Por su parte, funcionarios del Hospital Pasteur indicaron que durante Nochebuena y Navidad, atendieron a seis personas con heridas por arma de fuego, hecho que llamó la atención a los profesionales del lugar. Uno de los baleados, que fuera internado en la tardecita del pasado martes, dejó de existir en la mañana del miércoles.

El otro homicidio ocurrió en la madrugada del 25 de diciembre, cuando en el Cerro, Fernando Giacoboni, soltero de 23 años, recibió una herida de arma blanca en el hemitorax izquierdo. El mismo fue trasladado por dos amigos, quienes manifestaron que se encontraban de beberaje y en determinado momento se alejaron a buscar una cerveza. Al regresar observaron que una persona huía, mientras Giacoboni quedaba herido. Falleció en el Centro de Salud del Cerro.

Asimismo, se registraron otros seis casos de personas accidentadas por caídas al pavimento en moto y bicicleta u otras de menor entidad. En estos dos nosocomios no se presentaron personas demandando atención por quemaduras por la utilización de artefactos pirotécnicos.

Desde el Centro Nacional del Quemado (Cenaque) se informó que no atendieron a nadie, a diferencia del pasado año cuando debieron practicar una cirugía plástica a una persona quemada por un fuego artificial. Cabe consignar que este instituto sólo se encarga de la atención de los grandes casos. Mientras tanto, en la emergencia del Hospital de Clínicas asistieron a una mujer que tras la explosión de una bomba recibió daños en uno de sus ojos, y a una persona en estado de ebriedad.

Por su parte, la Dirección Nacional de Bomberos no debió actuar por accidentes directamente relacionados con los festejos de la Navidad. En las primeras horas de la tarde de ayer el drama se instaló en la costa capitalina, cuando en Buceo y en Playa Roosevelt murieron dos personas ahogadas.

Batalla campal

Uno de los hechos que más conmoción causó, como consecuencia del festejo de la Navidad, fue la generalizada y masiva trifulca ocurrida en la madrugada de ayer en la rambla de Pocitos a la altura de avenida Brasil. Cerca de un centenar de jóvenes se tomaron a golpes de puño, volaron botellas por doquier y algunos vehículos fueron dañados. Lo extraño del asunto es que no hubo ningún detenido y en las inmediaciones tampoco se visualizó la presencia de efectivos policiales.

Un periodista de LA REPUBLICA fue testigo directo de lo ocurrido a partir de las 4.45 horas. En ese entonces, miles de personas deambulaban por la zona llevando consigo botellas de bebidas alcohólicas. El tránsito era dificultoso por el lugar teniendo en cuenta la gran cantidad de gente que se concentró en la costanera de Pocitos y Parque Rodó.

Muchos se veían alcoholizados, otros realizaban un «peaje» exigiendo dinero para el vino, y tal vez el «desubique» de algunos de ellos desencadenó la trifulca generalizada. Los conductores que pasaban por el lugar no daban crédito de lo que veían. Unas 100 personas se pegaban entre sí. Patadas, golpes de puño, botellas por el aire y heridas en el rostro, completaron un panorama negro para los festejos.

El reloj instalado en la rambla marcaba 19 grados de temperatura. El frío que hacía en la playa incidía para el mayor consumo de bebidas espirituosas. La mayoría de quienes protagonizaron la masiva golpiza eran jóvenes no mayores de 23 años. Las escaramuzas se repitieron en el Parque Rodó, cuando una cuerda de tambores sonaba en las cercanías y abundaba en el ambiente el olor a marihuana y por el piso estaban esparcidas las botellas de cerveza. No hubo ningún detenido ni hubo denuncia formal al respecto. *

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