CAMBIO NECESARIO

Dejar de comer carne es lo mejor que podés hacer por el medio ambiente en 2019

El consumo de carne tiene un gran impacto en el medio ambiente, y si bien es muy fácil pensar que simplemente cambiar la dieta no hará una diferencia, es importante recordar que para ayudar el planeta cada detalle cuenta.

Foto: Pixabay
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A principios de 2018 trascendió un informe que concluyó que estamos en medio de la sexta gran extinción masiva, algo que no se ha visto en 66 millones de años, lo que podría causar la desaparición de dos tercios de las especies del planeta.

Debido a esta crisis, así como la agricultura industrializada, el ganado y los humanos ahora representan el 96% de todos los mamíferos. Esto significa que la principal causa de extinción de especies en todo el mundo es la cría de animales para la alimentación.

Los efectos de la deforestación para hacer espacio para el ganado, combinados con las emisiones de metano de las vacas y el uso de fertilizantes, dan como resultado la creación de tantas emisiones de gases de efecto invernadero como todos los automóviles, camiones y aviones del mundo.

Mientras tanto, las prácticas de crianza de ganado de carne pueden causar una contaminación significativa de arroyos y ríos, y en última instancia, del océano.

Foto: Pixabay
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El pecado de la carne

En octubre, un grupo de científicos advirtieron que los países occidentales deben bajar el consumo de carne en porcentajes drásticos, en algunos hasta en un 90%.

Para ayudar a evitar que la temperatura global incumpla un límite de aumento de 2°C acordado por los gobiernos en el Acuerdo de París, los investigadores han dicho que debe haber un cambio global hacia una dieta flexitaria.

Healthline describe una dieta flexitaria como una que fomenta la mayoría de los alimentos de origen vegetal al tiempo que permite la carne y otros productos animales con moderación.

Además de alentar a las personas a que coman menos carne, se han formulado sugerencias como gravar las carnes rojas con impuestos adicionales y alimentar con algas marinas a las vacas para reducir el metano que se escapa en sus eructos y flatulencias, algo que además elevaría su costo de producción, para promover una disminución en el consumo de carne.

Si alguna vez necesitamos trabajar colectivamente para salvar el planeta, es ahora, y reducir la cantidad de carne que se compra y se come es la mejor manera de hacer un cambio.

Si aún no has comenzado, haz de 2019 tu año para comenzar a salvar el planeta.

 

 

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