De animales a dioses

Foto: Pixabay
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Pasaron ya más de 13 mil millones de años desde el Big Bang. La vida apareció sobre la Tierra hace casi 4 mil millones de años. La huella más lejana de un animal humanoide, remonta a 2 millones y medio de años. No es fácil representar semejantes distancias… Imaginemos entonces: nos encontramos en el principio de un camino, en este lugar tuvo lugar el Big Bang. Empezamos a caminar, al cabo de 800 metros, un cartel dice: “Usted acaba de recorrer mil millones de años. Un millón de años corresponde a 80 cm”. Cada 800 metros encontramos el mismo cartel.

A nuestro alrededor se encuentra el Universo en el principio, en una descarga de energía impresionante. De a poco aparece la materia, los átomos se forman, se agregan. Pasan miles de millones de años, seguimos caminando… Todo inerte… Lentamente nacen los metales y al fin las estrellas, los planetas. Cuando empezamos a cansarnos, vemos a lo lejos un cartel distinto a los demás: “Km 7 760, usted recorrió 700 millones de años”, y debajo, con letras de colores: “Aparición de la vida” Es a partir de ahí que las moléculas comienzan a combinarse para formar bacterias, de las que nosotros descendemos. Comienza entonces el gran quilombo: nacen las plantas, los animales, Primero formados unicelularmente, después cada vez más complejos.

Las especies aparecen, prosperan, mueren. Los años siguen desfilando bajo los pies, nos codeamos con las algas, los helechos, los dinosaurios, los mapaches. El fin del camino se perfila, a lo lejos un cartel: “Km 10 800 = HOY. Ustedes han recorrido 13mil 500 millones de años”. Nos damos vuelta para apreciar el camino recorrido – a pesar de todo caminamos más de 2 horas – nos secamos el sudor de la frente pensando en una cervecita bien fría y merecida. De repente, vemos en el suelo un doble metro, justo antes del cartel de “HOY”. Junto al doble metro, hay pedacitos de papel. El primero, al principio del doble metro, dice: “Menos 2 millones 500 mil años: aparición del primer humanoide”. 40 cms. más lejos: “Menos de 2 millones de años = varias especies de humanoides cohabitan: homo erectus, habilis, etc. Se trata de cazadores/recolectores”. En el cm 176, otro papelito indica: “Menos de 300 mil años. Aparición del fuego”. Recién a la altura de los 184 cms es que se empieza a hablar de nosotros: “Menos de 200 mil años = aparición del homo sapiens”. 8 mm antes del fin del doble metro, 2 indicaciones: “Menos de 10 000 años = extinción de las otras especies de humanoides. Sapiens queda solo sobre la Tierra” Y a la misma altura: “Revolución agrícola, nos volvemos sedentarios”. “La aparición de la escritura (menos de 5 000 años” se encuentra a 4mm del final, y el “Principio de la era cristiana (2 000 años) a 1,6 mm.

A todo eso, si quisiéramos representar la duración de una vida humana (80 años), le corresponderían 0,06 mm y sería visible con un microscopio solamente. Al escribir esto, pienso en la naturaleza humana de algunos caranchos ávidos de acumulación de riquezas, provocando muertes, hambre, dolor, destrucción del planeta… ¡cuánta estupidez! ¿Por qué esta zambullida en el pasado? Pasa que acabo de terminar de leer un mamotreto de 500 páginas que me regalaron Michel y Bárbara: “De animales a dioses. Una breve historia de la humanidad.” Del israelí Yuval Noah Harari, un libro apasionante que te atrapa. El autor no es responsable del delirio que acabo de escribir más arriba, si bien me inspiró para hacer esa ilustración, la responsabilidad es toda mía jeje. Antes que nada, este libro te ubica en tu lugar, minúsculos en la escala del tiempo. Nos recuerda que otras especies humanas, compartieron con nosotros el planeta antes de desaparecer. Resalta que el Sapiens, felices cazadores/recolectores durante 190 mil años, no son sedentarios que desde hace 10 mil años solamente.

Lo mismo vale para la “revolución agrícola”, que no fue, necesariamente un progreso: a partir de ahí debimos trabajar más, redujo la diversidad en la alimentación, trayendo con ella epidemias y hambruna. Después, Yuval nos hace viajar a través de las civilizaciones, los imperios y los continentes, hasta el triunfo de los celulares y de los pollos criados en batería, antes de vaticinar el futuro. Un libro lleno de humor, cito por ejemplo y de memoria: Durante el entrenamiento de unos astronautas estadounidenses, preparando un viaje a la Luna, encuentran a un viejo indio. Los astronautas le explican cuál era su misión, a lo que el viejo indio les dice que los espíritus santos de su tribu viven allá arriba. A su vez les pide si les puede confiar un mensaje a transmitir a los espíritus. El viejo les dice que deben aprender de memoria la frase, en el idioma de su tribu, sin que les pueda revelar el sentido… era un secreto destinado a los espíritus solamente. Los astronautas aprendieron la frase, pero intrigados, terminaron por dársela a un traductor. El mismo casi se ahoga de las carcajadas cuando lo leyó. El mensaje destinado a los espíritus de la Luna, era: “No crean una palabra de lo que les digan: vienen a robar sus tierras.”

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