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La Ampliación del Tiempo Escolar es un aporte al desarrollo integral del ser humano

La Coordinadora del programa Ampliación del Tiempo Escolar (ATE) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Gladys Marquisio, expresó que el objetivo del programa es promover oportunidades de aprendizajes en los estudiantes, más allá del tiempo y la jornada académica, y es un aporte al desarrollo integral del ser humano.

Coordinadora del programa Ampliación del Tiempo Escolar (ATE) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Gladys Marquisio.
Coordinadora del programa Ampliación del Tiempo Escolar (ATE) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Gladys Marquisio.

Marquisio se refirió -en entrevista con LARED21- a los detalles del programa Ampliación del Tiempo Escolar que ANEP institucionalizó en el año 2015, y cuya gran motivación es “generar una política cultural integrada a la educativa”.

-¿Qué aspectos comprende la Ampliación del Tiempo Escolar?

-Ampliación del Tiempo Escolar (ATE) constituye una política del quinquenio que implica promover oportunidades de aprendizajes en los estudiantes, más allá del tiempo y la jornada académica.

Nuestro campo de trabajo es el cultural, en un sentido amplio.

Por ejemplo, “Campamentos Educativos” implica recreación, juegos, deporte, el cuerpo. Nosotros incluimos también al arte en su concepción amplia, que no tenga que ver solo con las áreas más tradicionales, sino con lo audiovisual o el cine. Es decir, al desarrollo de oportunidades de aprendizajes.

Se entiende a la cultura como afiliatoria al sistema educativo. En tal sentido, el sujeto que realiza su itinerario educativo desarrollará oportunidades culturales que pueden ser un puente para la protección de las trayectorias educativas.

-¿Se puede decir que es un cambio en el concepto tradicional de educación?, porque pensamos en las materias tradicionales, como matemáticas o lengua,  pero la Ampliación del Tiempo Escolar hace una fuerte apuesta al área cultural.

-Es un cambio de mirada, pero no es una ruptura con lo tradicional.

En estos tiempos en que se habla mucho del cambio de la escuela, hay cosas que la educación hace y está bien que haga y es: organizar, jerarquizar, conservar, transmitir y construir conocimiento.

Pero la escuela no lo puede todo y hay otros espacios en la comunidad que generan saberes y prácticas por donde transitan muchos de los estudiantes y que, en ocasiones, la escuela desconoce por una cuestión de invisibilidad.

Por ello, ATE tiene como primera función: visibilizar esos espacios, hacer una relevamiento y conocer qué pueden aportar a la trayectoria del estudiante.

Un segundo paso es que puedan acceder a esos espacios, en el marco de la democratización cultural.

El tercer aspecto es circular por esos espacios y hacer un puente con la cultura escolar.

Por ejemplo: en el caso del idioma español, no solo lo aprendemos en la escuela, sino también a través de una obra de teatro que puede desarrollar capacidades expresivas y culturales que van más allá de pensar la lengua como un instrumento.

Además, hay otros saberes que muchas veces quedan en la periferia del currículum, tales como el juego, la recreación o el arte, y no por decisiones políticas sino porque la educación es también una construcción histórica.

La Ampliación del Tiempo Escolar viene a poner otra mirada a esta visión de la educación. Son cosas que ya suceden y las queremos articular.

-Pero ATE no estaba institucionalizado…

-Se trata de una política, dentro de la Dirección de Integración Educativa, que comenzó en el año 2015. Es relativamente nueva.

La gran motivación es generar una política cultural integrada a la política educativa, porque el sujeto es un sujeto educativo, pero también cultural.

Quizás en otras épocas, donde la educación no estaba tan masificada había aspectos de base que el sujeto traía y era más sencillo hablar de las trayectorias educativas y protegerlas.

Tenemos que generar itinerarios de aprendizajes culturalmente válidos y legitimados en forma colectiva e intergeneracional.

Es también un área de oportunidad para establecer un puente entre la institución educativa y otras organizaciones culturales, deportivas y recreativas que realizan mucho por la educación.

Es decir, buscamos romper con la idea de que la educación es solamente el centro educativo.

-De este modo el estudiante cuando culmina sus años de educación obligatoria obtiene otra mirada del mundo.

-A veces en educación uno tiene que soñar, primero en que se culminen las trayectorias y que ese tránsito sea disfrutable, cuestionador y emancipador y abra un abanico de oportunidades.

Hay un abismo entre un adolescente de hoy en comparación con uno de hace 30 años y, sobre todo, en los territorios socioeducativos, es decir en territorios en los que hay mucha vulnerabilidad.

Ampliar el universo es una de las cosas que puede permitir y habilitar que el sujeto habite otros espacios en el sentido de sentirlo como propio y no como algo que no le pertenece, porque de lo contrario la cultura queda en ámbitos reducidos.

-Es decir que se apunta no solo al acceso a la cultura, sino también a formar parte de ella.

-Así es. Apunta a la participación activa. Al desarrollo de la ciudadanía cultural.

-Ello es un desarrollo completo del ser humano.

Sí. Se encuentra en consonancia con la Agenda 2030 de la UNESCO, en referencia a que “la educación tiene que aportar al desarrollo integral del ser humano”.

No solamente la educación para el empleo, que es muy importante, sino también volver a pensar en el sujeto como un ser humano integral.

Generar una integración entre educación y cultura porque aunque parezca que el vínculo está naturalizado, muchas veces son divergentes. ATE apunta a ser una gestión integrada de educación y cultura.

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-¿Cómo se lleva adelante, desde el punto de vista práctico?

-A través de Campamentos Educativos, que es un ejemplo claro de la Ampliación del Tiempo Escolar entendida como una gestión integrada de cultura y educación, y de los Clubes de Arte.

Asimismo, desarrollaremos líneas de acción que tienen que ver con la formación, articulación y circulación con distintas organizaciones.

La gestión operativa de todas estas articulaciones y convenios, implica pensar la educación en un nivel intersectorial  y no solo endogámico.

Es un año de cierre, pero para nosotros es también un comienzo. Una clave de las políticas educativas es la continuidad crítica, es decir: ver, evaluar y saber con qué se trabajó, no solo en la cantidad sino también en lo metodológico para el impacto en el centro educativo tanto en estudiantes como en profesores.

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