CEREBROS

Niños superdotados no tiene el éxito académico asegurado

Entrar a la universidad varios años antes de lo previsto, aprenderse la materia de todo un año en pocas semanas y entender temas de estudio de grados superiores no son necesariamente garantías para una persona superdotada de que su éxito académico está asegurado.

Carlos Antonio Santamaría Díaz, de 12 años, es uno de los estudiantes más jóvenes que ha tenido la Universidad Nacional Autónoma de México. Foto: UNAM
Carlos Antonio Santamaría Díaz, de 12 años, es uno de los estudiantes más jóvenes que ha tenido la Universidad Nacional Autónoma de México. Foto: UNAM

Con solo 12 años de edad, Carlos Antonio Santamaría Díaz es un niño con una capacidad cognitiva excepcional. A esas edad ya fue admitido en la Universidad Nacional Autónoma de México. Cursará la carrera de Física Biomética en la Facultad de Ciencias.

“Sólo quiero estudiar; si me cierran las puertas, me meteré por las ventanas”, dijo el niño universitario quien ya tiene dos diplomados: uno en bioquímica y biología molecular y otro en química analítica. 

Pero, ¿es el caso de Carlos Antonio un típico caso de niños superdotados? ¿Tienen todos asegurados el éxito académico?

“El cociente intelectual medio de la población general se sitúa entre 90 y 110”, explica a EFE Salud Isabel Ancillo, psicóloga especializada en altas capacidades. Se considera que una persona es superdotada cuando tiene un cociente intelectual que sobrepase un puntaje de 130. 

“Pero han de cumplirse otras características, como unos altos niveles de creatividad y determinados rasgos de personalidad. Si sólo aparece un CI de 130 o superior, estaríamos ante una persona muy inteligente, pero no superdotada”, agrega Ancillo.

La dura vida de un superdotado

Tener una capacidad cognitiva superior al promedio tiene ventajas académicas, evidentemente, pero también acarrea una serie de problemas y dificultades para los individuos.

Lo más habitual es que las familias de estos niños detecten comportamientos particulares que no son típicos de la edad, como por ejemplo que son extremadamente sensibles, les afectan más las situaciones e incidencias del entorno y reaccionan de manera desproporcionada ante la mirada de los adultos.

Suelen ser demasiado selectivos con los niños y niñas con que se rodean, por lo que es usual que pasen largos periodos de su infancia solos.

Preguntan por la muerte a edad temprana y tienen una memoria prodigiosa, pudiendo recordar y hablar en términos de olores, sabores, colores, y otros.

También tienen problemas en la escuela, ya que ocultan ante sus compañeros, cuyo coeficiente intelectual es promedio, sus conocimientos y habilidades superiores.

Ancillo también asegura que es “sorprendente su madurez frente a los compañeros, por el interés que demuestran en ayudarles o por su forma de enfrentarse a los profesores”.

Algunos tienen buenos resultados en el terreno académico, pero otros, aquejados por las dificultades paralelas, pueden llegar a fracasar en los estudios.

“Las dificultades surgirán cuando el niño no pueda llevar el ritmo de sus compañeros que, seguramente, ya salgan de fiesta por la noche, pasen días fuera con total libertad, puedan conducir, etc… Es decir, el niño superdotado se va a encontrar vetado y con un desfase en ese sentido, lo que puede hacerle sentir muy solo y originará problemas en aspectos al margen de lo académico”, concluye la experta.

 

 

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