El discurso de Tabaré

 

Hace algunas semanas comenté con usted el trabajo realizado por una comisión interna del FA, tendente a unificar criterios y conformar una guía para la acción de nuestra fuerza política de cara al país. Para tratar el documento emergente de ese trabajo se reunió el Plenario Nacional el sábado 9.

Al culminar el tratamiento de los asuntos, Tabaré Vázquez realizó una intervención que fue recogida de manera fragmentaria por la prensa y que –a mi juicio– sintetiza felizmente las ideas de aquel documento y actualiza con total claridad la postura de la mayor fuerza política nacional, en medio de la tormenta que nos ha tocado vivir. Es muy difícil sintetizar las opiniones del presidente del FA en el escaso espacio de que dispongo. Por eso le pido disculpas de antemano y le recomiendo que lo lea y comente con las personas de su entorno, sean o no frentistas.

Tabaré comenzó recordándonos algunos pasajes sustanciales del compromiso suscrito por los doctores Batlle y Lacalle en noviembre de 1999 para votar juntos en el balotaje: «Defensa del trabajo nacional, alivio de la carga tributaria, organización del gabinete social, regularización de los asentamientos de viviendas según el programa financiado por el BID ya aprobado de 110 millones de dólares, atender la situación de los deudores del BHU, fortalecer las instituciones de dirección del Mercosur, coordinar políticas macroeconómicas y monetarias, rebajar los costos del Estado como resultado de la austeridad fiscal, eliminar vacantes y contrataciones en el Estado, capacitar permanentemente a sus funcionarios…»

Posteriormente mencionó la nueva vuelta de tuerca payasesca del retiro de los ministros nacionalistas y el presunto traslado de la coalición al Parlamento. A continuación marcó claramente que el gobierno «puede contar con la lealtad institucional del EP-FA. Que seamos oposición al gobierno no significa que estemos empeñados en su acoso y desestabilización (aunque, es necesario apreciar que) el Parlamento uruguayo es bicameral pero no es bipartidario. (y allí) nuestra presencia… es en representación del 40% del electorado nacional». Tampoco nos limitaremos en una única dinámica parlamentaria, «no se trata de dejar librada a su propia suerte a la Concertación por el Crecimiento (…) integración de los órganos de contralor de la República (…) la campaña por el referéndum de Ancap en defensa del patrimonio nacional. (…) No se trata de empantanarnos en actitudes fatalistas o zambullirnos en lo que la derecha, cuando le conviene, presenta como políticas de Estado.

Se trata de actuar con responsabilidad política y sentido de país (porque de situaciones como las que vivimos) se sale en clave política o no se sale». En ese sentido, la estrategia que adoptemos, en tanto fuerza política responsable, «presupone tener claro qué Uruguay queremos, qué Uruguay podemos construir y cómo construirlo».

A continuación, Tabaré propuso una agenda básica, en consonancia con el documento a que aludí al inicio: l) Reactivar la economía sobre bases de producción y trabajo; 2) ordenar el sistema financiero; 3)racionalizar el sistema tributario; 4) reformar el Estado; 5) reinstalar y proyectar al país en la región y en el mundo; 6) atender la emergencia social porque «la gente es el principal patrimonio de un país y cuidarla es la principal tarea de un gobierno. Porque gobernar no es administrar cosas: gobernar es cuidar a la gente.»

Un destaque especial dedicó Tabaré a la acción política. «La política es organización de la vida colectiva; articulación en ese entramado de intereses, esperanzas, conflictos, compromisos, recuerdos y sueños que es la sociedad; reglamentación del poder y administración de los servicios públicos (…). Política es también abrir caminos para promover el bienestar de la gente (…) y es el principal procedimiento de los ciudadanos para transformar la realidad en que viven (sin olvidar) que sin política no hay democracia y sin democracia las sociedades no funcionan».

Aclarando, finalmente, que la acción política no es exclusiva de los partidos, sino que abarca a todas las expresiones de la sociedad en su conjunto.

En otro pasaje relevante, el presidente del FA encaró el gravísimo problema de la deuda externa contraída por los últimos gobiernos y que cuestionan seriamente el futuro y las posibilidades de mejoramiento del país en los próximos diez años.» Es necesario que desde ya asumamos un papel protagónico, responsable y previsor en este tema jerarquizándolo adecuadamente, sabiendo que en su resolución se juega buena parte del futuro del país y sabiendo además que el asunto no se resuelve diciendo por lo bajo «sí» a todo, o gritando «no» a todo. En este tema compañeros, y compañeras, nos tenemos que arremangar. Tenemos que pensar muy bien y actuar en consecuencia. Esta es la clave del presente y de la viabilidad del futuro del país.»

En su discurso, Tabaré analizó la situación internacional, nuestra inserción en ella, el Mercosur.

Se detuvo luego en la consideración de la relación entre un gobierno progresista, la fuerza política que lo sustenta y los trabajadores, anotando que esa relación nunca ha sido sencilla. Tomó el ejemplo de la reciente huelga municipal en Montevideo, donde «perdimos todos». Nos invitó a descartar la salida fácil de «decir que todo es culpa de los otros», invitándonos a «discutir sin temores, sin perjuicios, sin mitos lo que nos pasó. Buscar las causas para evitar sus efectos.»

Previamente a indicar dudas, referidas a certezas respecto de los medios de comunicación y plantearnos interrogantes sobre nuestra posición ante ellos, Tabaré partió de una definición de los mismos, considerando que «constituyen uno de los ejes del poder en su sentido más amplio y ocupan una posición central en la política. En cierto sentido son como la globalización: existen y debemos convivir con ellos.»

En el final, nuestro presidente habló de las relaciones interfrenteamplistas; un asunto recurrente entre nosotros, que yo he analizado con usted reiteradamente. Extraigo algunas expresiones textuales: «Debemos ser capaces de querernos un poco más, compañeros y compañeras (…) a nosotros nos une la esperanza y el compromiso de transformar la realidad para mejorar la vida de todos los uruguayos (…) ¿Acaso nos hemos olvidado del significado de la palabra compañero? (…) Quien no respeta a los demás no se respeta a sí mismo y en política, quien no respeta a los demás ni se respeta a sí mismo, está perdido. Circunstancialmente puede irle bien, pero está sustancialmente perdido.(…) Como presidente del FA no pretendo unanimidades, pero reclamo unidad. Reclamo unidad para los tiempos difíciles que estamos viviendo y que nos tocará vivir. (…) Porque la unidad es la herramienta fundamental que nos va a permitir encarar todos los problemas y desafíos que tendremos en el futuro.»

Que así sea. Léalo, vale la pena. *

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