Esterilización y más de lo mismo
El alto costo fiscal de la política de «esterilización» monetaria que aplicó el Banco Central (BCU) para evitar que con el poco circulante que en períodos hay en la plaza, se presionara al alza al dólar, tal como se había supuesto, ha sido un muy mal negocio. Si bien la divisa se mantuvo dentro de algunos parámetros y no saltó de manera abrupta, el resultado de ello es que hoy el BCU tiene en su poder, aproximadamente, 100 millones de dólares de letras de «regulación» a un interés del 100 por ciento.
Sería bueno saber a esta altura de la crisis uruguaya, si esas licitaciones diarias para la compra de pesos, a ese interés astronómico, no podrían haberse sustituido por algún otro instrumento menos oneroso. Pero además es evidente que la masa monetaria circulante se ha reducido de manera dramática. La falta de dinero en poder de la gente es la que determina la caída de la ventas minoristas, que se trasmiten por vasos comunicantes, al resto de la economía, lo que es la principal causa de la crisis del país.
Cuando se habla, por ejemplo, de que se han reducido las importaciones y ello ha favorecido el reciente fortalecimiento del peso, ello ocurre porque los uruguayos tenemos mucho menos dinero para comprar, y por lo tanto no es rentable traer del exterior ni productos terminados ni insumos industriales, para un aparato productivo que también sufre la consecuencias de ese achicamiento de la masa de dinero.
Drástica reducción del circulante que se produjo vía caída del salario real, agobiado por los recortes establecidos por el Impuesto a las Retribuciones Personales, en una totalidad de 14 nuevas imposiciones, muchas de ellas dañinas y otras, por absurdas, inaplicables como el IVA a la salud, a la fruta y a la verdura.
Por supuesto que el gobierno «alegre» de Batlle siguió adelante con su plan destructivo, llegando a la actual situación luego de intentar salvar a un sistema financiero que luego de la crisis argentina, quedó fuera de medida por el retiro del 50 por ciento de sus depósitos.
La irrealidad irreflexiva fue manifiesta. Se malgastaron más de mil millones de dólares en un barril sin fondo, en lugar de iniciar la necesaria reestructura del sistema financiero, que en lugar de ser ordenada, se está concretando por vía de los hechos, con un costo enorme para el país.
El déficit fiscal que ya supera el 5 por ciento del PBI, hace prever que las obligaciones externas no se podrán «honrar», desmintiendo la aseveración del presidente Batlle, por lo cual se impone una renegociación de los pagos, sobre lo cual existe una opinión favorable de los distintos sectores.
Pero, tras cartón, nuevamente aparece como latigazo otro ejemplo del pensamiento que tiene al país postrado. El economista colorado Michele Santo sostiene que no se deben pagar los aumentos establecidos por ley a los funcionarios públicos. Dice que de esa forma el gobierno demostrará que va a sanear las cuentas fiscales en 2003.
O sea, más de lo mismo. La huida hacia adelante de la que algunos hablan. *
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