Sacapuntas

¿Cómo se hace?

Antonio Pippo

 

El nuevo ministro de Vivienda, arquitecto Saúl Irureta, dijo, al asumir, dos o tres cosas que vale la pena repasar.

Sintetizando, aludió a la necesidad de crear un plan de viviendas como política de Estado, admitió que se carece de los recursos necesarios –créditos, sobre todo–, de paso criticó sutilmente que el Banco Hipotecario haya dejado de canalizar el ahorro interno y confesó que no hay acceso a préstamos del exterior porque antes se recurrió a ellos de modo reiterado e inconsciente.

He sido inducido a la perplejidad.

¿Cómo se da vida a un plan estable de viviendas –ese mismo que ha sido descrito por Irureta como «política de Estado»– sin dineros internos ni externos y con el Hipotecario a punto de ser asesinado?

Tal vez pensando en esta interrogación el propio ministro haya dicho también, durante su primer día, que pensó en rechazar el ofrecimiento de Batlle debido a la magnitud de los problemas y la pobreza de los recursos.

Pero aceptó. Y ahora tiene que bailar como pueda, aunque sea con un palo de escoba y mientras chupa un clavo, sabiendo, además, que parece una ingenuidad esperar que Atchugarry sea generoso con él.

Hay, de todos modos, cierto espacio para creer que este hombre encontrará un resquicio. Yo he insistido, hasta el hartazgo del lector, en que sólo el cooperativismo es capaz de resolver a cabalidad la crisis de la vivienda social. Lo hizo en el pasado, hasta que los militares primero y el sistema político después se encargaron de cercarlo y casi ahogarlo. El arquitecto Irureta sabe de esa historia; sus primeros pasos significativos los dio –junto a Spallanzani, Arana, Livni, Cecilio, Frontini, Sprechmann, Pessina y tantos otros– en el Centro Cooperativista Uruguayo, promotor impar del cooperativismo de vivienda en el país, sobre todo de aquel que se apoya en la ayuda mutua.

Si al menos tiene memoria, y no lo ha cambiado demasiado el tiempo como nos puede haber pasado a otros, es probable que por ahí encuentre el camino para echarse a andar. Habrá maleza y piedra, pero aún es posible recorrerlo.

Veremos, Saúl. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje