IMM-Adeom: con vencidos pero sin convencidos

JORGE CROCE

 

Para empezar, como militante del Frente Amplio me corresponde intentar efectuar la autocrítica de la actuación de la fuerza política y del funcionamiento de sus mandatarios en el gobierno departamental de Montevideo.

Algunos de estos lodos fueron machacona y suficientemente planteados en la interna frentista por nosotros, cuando todavía eran polvos.

-Un planteamiento, por ejemplo, ha sido el de la necesidad de discutir a fondo y resolver la forma de relacionamiento entre la fuerza política y el gobierno departamental. Teniendo en cuenta nuestra clara posición que establece la existencia de un organigrama jerárquico imprescindible, donde prima la resolución de los órganos de decisión de la fuerza política a la que deben sujetarse las autoridades del gobierno departamental. Sin perjuicio, claro está, de la lógica existencia de una autonomía de gestión que es necesario precisar. Porque ahí ha estado la madre del borrego. Si bien es cierto que la administración no tiene necesidad de consultar a la fuerza política, por ejemplo ridículo, para decidir dónde debe clavar un clavo para poner un cuadro, hay muchos otros puntos en que es necesaria e imprescindible la definición previa de la fuerza política. Porque la actuación autónoma del gobierno departamental, resolviendo temas que se internan en lo ideológico y programático, trae como consecuencia la necesidad indeseable, para la fuerza política, de andar con el «bomberito» a cuestas, apagando los incendios que se generan en estos desencuentros. Con el riesgo que significa el transitar por el pretil que conlleva el método de los hechos consumados, de tener que «desautorizar» (aunque el término es incorrecto porque no ha habido previa autorización), al compañero jerarca municipal actuante, o en su defecto, asumir el costo que significa tomar la conducta errónea como buena. Este es un tema muy importante, sobre el que no hemos transitado suficientemente y que nos está trayendo serios dolores de cabeza. Algunos de ellos claramente aparecieron en este conflicto.

-Otro problema a tener en cuenta es la necesaria actuación leal, que no agregue como componentes no deseados, más rispideces en los enfrentamientos con los trabajadores.

Ya en oportunidad de enfrentamientos con la anterior dirección sindical de Adeom, el ejecutivo departamental no procedió lealmente, realizando una injerencia indebida en el fuero sindical (1) cuando, al declarar que no habría diálogo con la dirección existente hasta las cercanas elecciones, indujo deliberadamente a los municipales a cambiar la integración de su direccion sindical, so pena de quedar aislados del necesario diálogo.

Ahora, aun antes de que se declarara el conflicto oficialmente, el ejecutivo comunal inició una campaña dirigida a la opinión pública, tendiente a descalificar las legítimas aspiraciones que integran el convenio bilateralmente concedido, tirando al gremio municipal en las «fauces» de los vecinos, en una coyuntura caracterizada por el pánico económico, generado por este desgobierno nacional. Decir que no se puede pagar porque los recursos derivarían exclusivamente de los exhaustos bolsillos de los vecinos es una simplificacion grosera y artera de la realidad.

Entre otras posibilidades, existe y siempre ha existido, la de gravar diferenciadamernte a los que tienen más. Pero esta administración encabezada por el compañero Arana ha tenido una inhibición visceral para enfrentar a los poderosos.

De este conflicto salieron varios como perdedores, o por lo menos muy lastimados:

1- La fuerza política en la que, la falta de contacto permanente y definido para poder auditar a priori las resoluciones políticas del gobierno municipal, le llevaron a formar una imagen de falta de capacidad para resolver problemas, de los tantos que deberá seguramente afrontar como gobierno. Apareciendo como que, aun teniendo en lo declarativo algunas normas de comportamiento tan positivo como elemental (cumplir los compromisos asumidos), se lavaba las manos en la parte operativa, más allá de la gestión autonómica de la IMM, que la llevaba a delegar en ésta competencias políticas e ideológicas que son indelegables.

2-El gobierno departamental que, utilizando aun ciertas formas de dudosa lealtad, atizó un conflicto que en lo declarativo deseaba solucionar. Buscando por el lado de la carambola a dos bandas azuzar la presión de los vecinos contra los trabajadores,

Se hace necesaria e imprescindible YA, una instancia de fecunda autocrítica.

Que no se desaproveche y no se neutralice con el viejo y manido argumento del peligro del indeseable «cobro de cuentas».

Por otro lado, barrer la basura, (nunca tan oportuna y vigente la metáfora), para adentro de la casa, sólo permite disimularla por un corto tiempo, hasta que aun sin verse, se huela. Sólo los soberbios no facilitan la realización de un análisis a fondo de sus más que posibles errores, para tratar de sacar consecuencias que eviten seguir tropezandpo con las mismas piedras.

Y con los soberbios no vamos a ningún lado. Porque son aquellos que dicen que nunca perdieron un coflicto.

Se verá pues.

(1) La Republica 31/3/01 La injerencia indebida que lesiona la autonomía sindical de Adeom. *

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