El BPS y la caída de la recaudación
Los rumores que mencionamos en alguna nota anterior, han comenzado, al confirmarse, a tener una dramática importancia. La recaudación del Banco de Previsión Social se ha derrumbado, y si bien fuentes del Directorio de ese organismo aseguran que el pago de las jubilaciones está asegurado hasta fin de año, al mismo tiempo abren una incógnita sobre el futuro inmediato.
Esta situación, como entenderá el lector, es gravísima. El BPS atiende a 750 mil personas que, luego de por lo menos 30 años de trabajo, han logrado llegar al beneficio de la jubilación y que mayoritariamente no tienen otros recursos que las prestaciones que les brinda esa institución. Se imagina el lector lo que ocurriría en este país, en el seno de miles y miles de familias uruguayas, si se dejara de pagar a jubilados y pensionistas. El drama sería impensable y su profundidad, muy difícil de medir.
Claro, en la base de este deterioro del BPS, están las mismas causales que han hecho caer la recaudación a un nivel histórico, determinando que el déficit fiscal ronde el 6 por ciento del PBI. En esta situación, está imbricada la absurda política de salvataje del sistema financiero. La situación es consecuencia de los más de mil millones de dólares que el gobierno «manoteó» de donde pudo para sostener bancos que ya estaban fundidos, apuntalando a muchos banqueros que ni siquiera tuvieron el reflejo ético de jugar limpio.
La angustiosa situación del BPS se debe –según lo informado– a dos elementos: uno es que el empresario no tiene dinero; y el otro está vinculado a los trabajadores que no cobran. «Si el BPS le dice al empresario que pague o le pone multa, recargos o intereses, la empresa le paga al BPS pero no a sus empleados, porque el atraso en el pago de sueldos no tiene multas, recargos ni intereses». El otro tema que mantiene jaqueadas las finanzas del BPS, es el récord histórico de personas que se encuentran amparadas por el llamado Seguro de Desempleo. En este momento las mismas serían más de 48 mil, siendo el promedio pagado por cada una de ellas de 3.201 pesos, lo que da un costo mensual de $153.688.000, y significa en dólares una suma que supera los U$S 5,5 millones mensuales.
Predecir el futuro es difícil, especialmente con el actual gobierno que para resolver esta ecuación de desfinanciación, instruyó a sus directores para que resolvieran adelantar los vencimientos de los aportes a las 500 empresas líderes, determinando que muchas de ellas postergaran el pago de los sueldos.
Esperemos que prime la sensatez y que, desde el gobierno o desde la oposición, se propongan medidas de reactivación. Continuar en el camino recesivo será catastrófico. Sin embargo los reflejos parecen ser los mismos que nos han llevado a la actual situación.
La impulsada reforma de la operativa del BHU es otro ejemplo de ello. *
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