Reactivación o suicidio económico

Es sorprendente la parálisis del gobierno. El proceso de deterioro de la economía sigue inalterable sin que se adopte o se intente alguna medida de reactivación, único camino que puede salvar a los uruguayos del drama de un dafault interno.

Sin embargo los rumores que circulan son cada vez más preocupantes, especialmente cuando sabemos que la recaudación, tanto del BPS como de la DGI, sigue en descenso y que cada mes se llega con más dificultad al monto que permite pagar las jubilaciones y los sueldos de los empleados públicos.

En más de una oportunidad, oponiéndonos a las interesadas previsiones oficialistas que hablaban de un déficit fiscal no superior al 1,5 por ciento del PBI, vaticinamos que el monto del mismo, pese a la caída del mismo PBI, podría rondar el 6%. No nos equivocamos, y si el gobierno sigue paralizado, a fin de año ese guarismo aterrador podría superar nuestra atrevida predicción. Si el Partido Colorado no cede y se rechaza la manifiesta actitud de diálogo expresada por la oposición, el país vivirá tiempos inéditos.

Obviamente, todos debemos estar preocupados, especialmente cuando el gobierno está demostrando, además de andar mal con las cuentas que hace, que su dogmatismo más que ideológico está referido a que hasta hoy lo único que aplica son las políticas «aconsejadas» por los tecnócratas del FMI.

Tecnócratas que se han equivocado a lo ancho y largo del mundo, los mismos que propiciaron el endeudamiento «salvador» para nuestro país. Recordemos que en unos pocos meses del año nuestro gobierno recibió 4.200 millones de dólares, que fueron destinados, prácticamente en su totalidad, a tratar de sostener un sistema financiero que se estaba derrumbando.

El país, todos los uruguayos, nos endeudamos en esa cifra, además de que se liquidaran las reservas del Banco Central y se utilizaran más de 500 millones de dólares depositados en la Tesorería Nacional, también con el mismo fin.

Todos esos miles de millones de dólares desaparecieron en pocos meses, sin que esa suma sideral sirviera para nada. No hubo ningún dólar destinado a la reactivación, encaminando el país a la actual situación con un 19 % de desocupación abierta y más de 600 mil personas con problemas de trabajo.

En este rubro se computan, según el método de la Dirección de Estadística, todas aquellas personas que hayan trabajado más de una hora la semana anterior a ser censadas.

Por todo ello decimos que la gravedad de la hora exige medidas de fondo destinadas a reactivar la economía.

Seguir en el camino actual es suicida. *

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