Por un diálogo fructífero
Existen varias visiones coincidentes en que el conflicto que se ha desatado entre los trabajadores municipales agrupados en Adeom y la Intendencia de Montevideo, se ha convertido en un «absurdo» que quedará registrado en la historia. Resulta difícil comprender que el gremio municipal se haya levantado en huelga contra una administración comunal que no puede materialmente cumplir un convenio firmado antes que se llegara al vórtice del descalabro que hoy vivimos los uruguayos.
La incomprensión entre las partes y las carencias en el diálogo son más que evidentes, especialmente cuando la IMM tiene argumentos suficientes para explicar que es imposible trasladar a los contribuyentes el peso de esa actualización salarial, especialmente cuando está en grave retroceso la recaudación. Además no sólo se han expresado sobre el tema las autoridades de la IMM, sino también el propio líder del Encuentro Progresista, el doctor Tabaré Vázquez, que reiteró un concepto que es clave: «los acuerdos con los trabajadores se cumplen», pero agregando una razón de mínima racionalidad, «cuando ello es posible».
Todos los actores que están embarcados en este enfrentamiento absurdo, intuyen que este conflicto se desató por deficiencias -estimamos- en el diálogo entre las partes. La situación puede desatar confusas apreciaciones entre los habitantes de Montevideo, quienes aportan su dinero para que la IMM cumpla sus funciones básicas, que se concretan a través de sus trabajadores.
Debe quedar bien claro que la población, que aparece en este momento como un espectador inocente de lo que está ocurriendo, es en realidad un actor esencial que debe ser respetado en todas las circunstancias. Es lamentable que no se cumplan tareas de salubridad imprescindibles, como la recolección de basura, así como tampoco con otros servicios fundamentales, castigándose a los montevideanos por un enfrentamiento que es producto de carencias en el diálogo entre las partes.
Esperemos que la buena voluntad de ambas partes hoy enfrentadas (pero que en rigor deben ser aliadas para mejor servir a los vecinos) prevalezca por encima de posturas intransigentes. Y que el conflicto encuentre una solución que contemple las legítimas aspiraciones y las razones de unos y otros. *
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