Mariano y el Oscar,dos formas de vivir

Hace una semana estaba en Ejido y 18 de Julio esperando un taxi. Como es una esquina que domino, le hice señas al tachero y le gané a una persona que tenía las mismas intenciones. Los dos nos atropellamos en la puerta del taxi y ahí descubrí a mi competidor: era el ex intendente de Montevideo, Mariano Arana.

El taxista y yo quedamos mirándonos, sin saber qué hacer. «Usted tendrá más votos que yo (cosa que dudo si me candidateo), pero el taxi lo pedí primero», atiné a decirle al ex jerarca municipal y común transeúnte.

«Me ganaste, tenés razón», me dijo el arquitecto, con una sonrisa que iba de lado a lado de su boca. Y todo quedó en eso.

El jueves en la noche, un señor de nombre Oscar Magurno patoteó a un periodista y a todos los que se le arrimaran en el Cilindro Municipal, con actitudes que hacían recordar a los intolerantes de otras épocas.

Incluso dicen que dijo que al periodista lo iba a echar de todos los trabajos, cosa que es violatoria de los más elementales derechos humanos. Justo cuando mi Presidente, el de todos nosotros, busca crear un estado del alma para lograr la reconciliación de los uruguayos.

No sé. Creo que hay un Uruguay que nace y otro que se consume. Y eso que nunca voté a Arana y nunca lo votaré. Voto en Canelones.

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