Insondable bolsa negra

Pocas veces los uruguayos nos hemos enfrentado de una manera más aleccionante a un hecho que muestra el manejo irresponsable que hace el gobierno de los dineros públicos, hecho que justifica, de manera evidente, el estado de indignación que vive el sector mutual, engañado y despojado de un préstamo provisto por el BID que fue utilizado para engrosar las partidas que pasaron al sector financiero, donde se «evaporaron».

Nadie puede explicar tamaña e indigna afrenta a todos los uruguayos, como la que se concretó y que fue definida por el actual ministro de Economía, como «la aspiradora del BCU». Por supuesto que tenemos las cosas claras y sabemos que el actual secretario de Estado no es el responsable de tamaño despojo y que el mismo se concretó durante la gestión de Alberto Bensión contando, seguramente, con la anuencia del Presidente de la República.

De un plumazo, en una medida insólita y pocas veces vista en los países de la región, se frustró un trabajo de años, realizado por las entidades mutuales para formular Proyectos de Viabilidad en el área económico – financiera que debieron ser evaluados y, en ocasiones, reformulados, para su aceptación. Luego de un largo proceso de trabajo en que las mutualistas debieron recurrir a asesores nacionales e internacionales, concretar diversas auditorías y diagnósticos, a lo que se debe sumar cientos de reuniones a todo nivel, en dependencias estatales y otros ámbitos, trabajosamente se fueron construyendo las propuestas de viabilidad.

Tras todo esto, tres mutualistas calificaron para recibir el préstamo, y ahora se informa que el dinero no existe más, que pasó a engrosar el gigantesco volumen de millones de dólares con que se pretendió sostener lo que se derrumbaba: la banca privada.

¿Cómo caracterizar esta indignante acción, que afecta a un sector en crisis, como es el de la salud, a punto de colapsar? Y además: ¿en qué mentalidad cabe discriminar a las empresas de una forma tan brutal? Todo para los bancos y nada para los demás, aunque ese préstamo del BID tuviera un destino específico.

A esta altura, ante estos hechos, se debería exigir al gobierno un arqueo exhaustivo de caja, y que se explique qué se ha hecho también con otros préstamos, como los que han llegado para ANEP, o con los dineros que se recaudan para el Fondo Nacional de Vivienda y otros impuestos específicos que, seguramente, han caído también en esa insondable bolsa negra.

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