La absurda lógica del achique del Estado
La información aportada por el diputado encuentrista Gustavo Guarino en la sesión de la Cámara del pasado martes revela hasta qué punto la lógica del antiestatismo dogmático conduce a un destino opuesto al proclamado.
Todos recordamos la espectacularidad de las actitudes asumidas por el gobierno -y por la acción personalizada del propio Presidente de la República, cuando el año pasado hubo evidencias de un aumento del riesgo de extensión de la aftosa. Y de los dramáticos efectos que la imprevisión del Estado generó en la economía ganadera del departamento de Artigas, las luctuosas jornadas del «rifle sanitario» y todo lo demás.
Ahora, cuando aún dista mucho de haberse disipado los efectos negativos de aquellos episodios, la incidencia se desarrolla en medio de una especialmente delicada situación regional.
A partir de la denuncia de la existencia de un foco de fiebre aftosa en la zona de Corpus Christi, en Paraguay, todos los países de la región, incluyendo el nuestro, han reaccionado con el alerta sanitario.
Las circulares leídas en el Parlamento provenientes de la División Sanidad Animal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca dan cuenta de una nota del doctor Horacio Tapié, responsable de la misma, en la que anuncia que, a partir del pasado 7 de octubre, ha quedado suspendida una serie de controles sanitarios en pasos carreteros. Ya antes habían ido cesando los controles sobre brucelosis en el departamento de Rocha.
Los perjuicios de la aftosa son de sobra conocidos y afectan un puntal de todo el esquema conceptual sobre el que se basa la gestión de la actual administración. Exportar parece ser la única consigna, el objetivo manifiesto de todo el quehacer gubernamental, la razón misma de su validación como conducción nacional.
Cuando en función de las «metas» de disminución del déficit fiscal se recortan los gastos que hacen que los productos exportables sean expectables en el mercado internacional, entonces es que el desatino y la incuria han sentado sus reales en la administración.
La miopía del ahorro indiscriminado, la ausencia de cualquier perspectiva de mediano plazo, muestra hasta qué punto se vuelve contra el país y su gente la insensatez de las «teorías» que presiden el quehacer de esta administración.
Puesto que hay que ahorrar, se restringen los gastos aunque eso entrañe un grosero saboteo a la imagen exterior del país y a las posibilidades de recuperación de mercados y mejora en la calidad y cantidad de sus exportaciones.
El asunto tiene otras aristas. Los controles acerca de la brucelosis en Rocha tienen directa relación con el combate a una enfermedad que a partir de los suinos se traslada a los seres humanos, tal como se ha constatado con operarios del Frigorífico IPSA, de Pando.
La salud de los trabajadores que operan en la industria frigorífica, como todo lo que concierne a la salud de la población, es también un tema esencial para el futuro inmediato del país. Subestimar su importancia, actuar exclusivamente bajo los apremios de las exigencias más inmediatas de la coyuntura en materia fiscalista es, para reiterar un viejo aforismo, pan para hoy y hambre para mañana.
El episodio de la ausencia de dinero para pagarles los viáticos a los inspectores de la División de Sanidad Animal del Ministerio de Ganadería es un incidente que probablemente sea subsanado rápidamente por parte de las autoridades del Ministerio de Economía y Finanzas. Constituye, no obstante, una muestra simbólica de la miopía del actual gobierno. *
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