Una violencia que al ministro Stirling se le escapa
El senor ministro del Interior, escribano Guillermo Stirling, sabe del aprecio ciudadano. Su reafirmación en el nuevo gabinete está sustentada en una voluntad política con amplio respaldo de popularidad.
Ya, desde el período de gobierno anterior, Stirling creó innovaciones de valía, con un espíritu caracterizado por el acento en la prevención del delito, y en las buenas normas de represión y punición. Estrechamiento de relaciones entre la sociedad y el cuerpo policial, desconcentración (que no descentralización) de los servicios, incremento de la flota y tecnificación, prácticas de buena administración y control de la conducta policial, proyectos de renovación de los establecimientos carcelarios, con el consecuente perfeccionamiento de los procedimientos y personal carcelario.
La lista es más larga: además de otras modalidades técnicas, el espíritu y el esfuerzo del jerarca del Interior siempre se advierten como adelantados a las circunstancias.
Y, aunque la efectividad no pueda considerarse mejorada en un ciento por ciento, el impulso es cierto y la seguridad ha mejorado.
Con todo, inusitados momentos de violencia hacen enervar a los ciudadanos; y casi diríamos sorprenden al ministro.
Hace dos días, se le vio sorprendido ante los noticieros televisivos. El crimen cometido contra un comerciante en avenida Italia y un balazo a un taxista le hicieron mostrarse sorprendido. !Tanta violencia!
Pero, ?en realidad puede sorprender que haya tanta violencia? ?No hay en esto causas que van más allá de la realidad social que vivimos? ?Cuánto hay de lo que vemos suceder cotidianamente en el interior de los hogares, ante la pantalla de televisión?
Remárquese que los noticieros comienzan, en lo general, por las noticias policiales; asaltos, muertes, accidentes, son el primer plato de todo noticiero que se aprecie. ?Por qué? ?No será por que el morbo llama al morbo y esto es siempre noticia?
Y, ?qué nos dice el senor ministro de la generalidad de filmes que se proyectan al amparo del hogar? ?Habrá, en calles y rutas de Uruguay, automovilistas más violentos, suicidas, que los que nos ensena la humilde pantalla? ?Qué porcentaje hay –aparte de los estúpidos programas de divertimento de proyecciones cinematográgicas– que no tengan el crimen como primer sujeto de interés? Sí, sujeto, pues es tal la entidad de este, que pasa de la categoría de objeto.
Senor ministro: usted tiene voluntad y tiene imaginación; ambas de las buenas. Lo ha probado. Vea qué puede hacer para sanear la hoy perversa pantalla chica, la que mal ensena. Que nos quede la capacidad de promover los ánimos e impulsos sanos de individuos y sociedades.
No se trata de coartar libertades; se trata de exigir responsabilidades.
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