La foto de los últimos funcionarios y soldados, el 30 de abril de 1975, arriando la bandera de los EEUU del mástil de la embajada en Saigón recorrió el mundo rápidamente.
ConstituÃa la imagen de un hecho excepcional y para muchos absolutamente impensable unos meses o una semanas antes: la mayor potencia militar de la historia, la potencia hegemónica desde el punto de vista económico, era derrotada por la acción de las guerrillas de un paÃs pobre y subdesarrollado del sudeste asiático.
La guerra de Vietnam, que se inicia a principios de la década de los sesenta, después que la derrota del colonialismo francés dejó en el paÃs sembrada la semilla de la división entre las fuerzas nacionalistas y pro- comunistas Norte (Hanoi) y las pro occidentales y militaristas de derecha del Sur (Saigón).
La participación norteamericana en la guerra se inició con la presencia creciente de asesores militares como forma de apoyo a los gobiernos del Sur, asentados en Saigón.
El empuje de las fuerzas guerrilleras del Norte, organizadas como Vietcong bajo la conducción polÃtica de una figura excepcional del Tercer Mundo, Ho Chi Minh, y de un notable talento militar Nguyen Giap, impulsó a los cÃrculos más militaristas de los Estados Unidos a un proceso creciente de intervención.
A partir de 1965 crece la presencia de la aviación y luego la marina y la infanterÃa norteamericana, hasta sobrepasar los seiscientos mil efectivos directamente comprometidos con la acción bélica.
Durante 10 años la guerra incrementó su gravedad. Gigantescos bombardeos arrasaron gran parte del paÃs y se recurrió a extremos brutales en la utilización de la guerra quÃmica, sobre todo de defoliantes para enfrentar a la guerrilla en las espesas selvas de la región.
Con el apoyo material y logÃstico de la Unión Soviética y de China, el pueblo de Vietnam escribió una página heroica enfrentando a un enemigo poderoso y hasta entonces invencible.
Uno de los hechos más significativos de esta guerra fue la evolución de la opinión pública norteamericana.
A medida que la guerra se prolongaba y se hacÃa más costosa en vidas humanas fue creciendo la opinión crÃtica primero, la protesta y la rebeldÃa después.
Vietnam en parte generó y en parte contribuyó a fortalecer una cultura crÃtica que venÃa surgiendo en las universidades, en la prensa y en los medios culturales norteamericanos.
Venciendo la desinformación organizada por las oficinas del gobierno, un número creciente de periodistas, fotógrafos y camarógrafos arriesgaron su vida para llevar la verdad de lo que estaba ocurriendo en las lejanas selvas del sudeste asiático.
Para denunciar los pueblos arrasados por la aviación, las torturas a los guerrilleros presos y la corrupción de los aliados locales de las tropas de EEUU.
Son esos años de la guerra vietnamita en los que se acumulan junto al movimiento pacifista todas las expresiones de una contracultura fundada en otros valores morales e ideológicos: es el perÃodo de la intensificación de las movilizaciones contra la discriminación racial y por los derechos de la mujer.
La solidaridad con el pueblo de Vietnam se vivió intensamente en todo el mundo y generó acciones de protesta ante la guerra en muchas partes.
En todas las movilizaciones estudiantiles de esos años, de un extremo a otro del mundo, estaba presente la figura del legendario Ho Chi Minh y el reclamo del retiro de las tropas norteamericanas del sudeste asiático.
Surgió por entonces, como iniciativa del célebre matemático inglés Bertrand Russell, la idea de convocar a un Tribunal que, la manera del de Nuremberg, juzgara los crÃmenes de guerra de las tropas norteamericanas. La iniciativa permitió que se acumularan testimonios, informes y dictámenes que contribuyeron a fortalecer una conciencia pacifista y antimilitarista cada vez más influyente.
El Tribunal Russell, como se conoció luego, fue el primer intento en Occidente de levantar una tribuna desde la sociedad civil para juzgar los crÃmenes de guerra.
Para la nación vietnamita, las terribles secuelas de la guerra están lejos de haberse superado. Más de cuatro millones de seres perecieron y un número mayor resultó herido y mutilado.
No sólo la infraestructura material del paÃs, las ciudades, puentes, carreteras, tendido de las redes eléctricas, etcétera, sino que también gran parte de la tierra y los bosques quedaron inutilizados por largo tiempo.
También en los EEUU las consecuencias fueron graves y duraderas y todavÃa hoy el episodio se vive con el dramatismo de una guerra cruel en el exterior, que, además, dividió al paÃs y fue un trauma para toda una generación de norteamericanos.
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