Jorge Batlle: firmeza en las ideas, desprejuicio en los métodos
Sorpresa esperanzada en unos. Desconcierto, incluso irritación, en otros. Expectativas y dudas. Información minuciosa sobre lo nimio y, como es habitual, silencio en lo que de veras importa. Indiferencia, justificada, en los más. ?Quién pudo imaginarlo durante la campana electoral? Empieza un gobierno, pero se confirman, profundizadas, conocidas tendencias. Beneficiarán sectores, perjudicarán multitudes. Sí, será un gobierno divertido. Sobre todo para uno.
?Nos han cambiado al Uruguay? ?O son fuegos de artificio para anestesiar y aplicar más fácilmente inyecciones muy dolorosas? Para intentar saberlo lo más urgente es analizar hechos que casi nadie previó, vincular la sonoridad del tema desaparecidos con el espeso silencio que se cierne sobre la trágica extensión de la inseguridad y el drama de la marginación, la miseria, la inmoralidad en auge. Levantemos el telón y miremos detrás; nuestra interpretación será o no aceptada, pero sin duda el tema justifica el intento.
1. El protagonista Jorge Batlle es extraordinariamente inteligente. Paciente y frío. Su condición de abogado es sólo anecdótica. Hijo de un líder –de cuando los había– la política en todos sus niveles ha sido, desde la ninez, la esencia de su vida. Componente de una dinastía poderosa, disfrutada o padecida durante un siglo, llega al poder ya septuagenario, excluido de nuevas instancias, consciente de que es el último y de que pasará a la historia como agente de una culminación o responsable de una caída. Siente con intensidad –y !qué bueno es ello en época de disolución de valores básicos!– su condición familiar; posee convicciones firmes que muy poco ha modificado y que ha sostenido sin concesiones a la popularidad o impopularidad que le significaran. Su desdén, a veces desafiante, a las disputas de campanario, le ha costado acusaciones burdas. Lo he tratado durante décadas, casi siempre en discrepancia; cuando en el histórico acto del Obelisco nos asignaron lugares vecinos, ambos nos asombramos; imposible mayor muestra de amplitud. Discutimos infinitas veces; jamás cruzamos agravios. Estoy seguro de que ningún secretario suyo se enriquecerá aprovechando el cargo; de que no habrá operaciones ministro del Interior-Shopping; de que no se desafiará al pueblo haciéndole pagar horrores como la Torre de Antel. Propicia lo inesperado, multiplica centros de interés, desconcierta –y debilita– rivales, no se rinde al fácil oropel de los fastos internacionales, tan costosos como improductivos.
Cuando puede hacerlo, elige muy bien (ministros de Ganadería y de Salud, por ejemplo); su círculo íntimo es limitado, consecuente, ajeno al «caudillismo». A Uruguay asoma el gobierno de un hombre de Estado; a tono con ello, no prevalecen las «vivezas» tácticas; hay una estrategia. Por primera vez en décadas. Quienes están a su lado lo saben; quienes están enfrente deben saberlo. O lo pagarán caro. Ellos y lo que en cada caso representen.
2. La circunstancia. Treinta y cinco anos de gobiernos civiles y militares, confluyentes en algunos aspectos, han significado el descaecimiento total de los llamados partidos políticos, que de tales ya ni siquiera conservan la apariencia formal; han debilitado el peso del Parlamento en las decisiones que importan hasta niveles que asombran; han privilegiado la relación con las fuerzas sociales del capital y al mismo tiempo, dividido y reducido la representación del trabajo; han puesto al servicio del oficialismo los medios de comunicación masiva y, más negativo todavía, han concentrado el poder institucional en la Presidencia de la República, en términos prácticamente bonapartistas. La personalidad y la ideología del Presidente tienen, así, un alcance que ni Berreta ni Amézaga o los Colegiados hubieran podido imaginar. Debe, sin embargo, evitar el aislamiento; el tradicional bipartidismo dio paso a un tripartidismo y en él la fuerza nueva se convirtió en mayoritaria; fue urdida entonces una sucia maniobra con complicidades muy visibles para dejarla en minoría y ahora hay precios que pagar. Los jefes –ya no líderes– deben satisfacer materialmente a sus círculos íntimos y el tironeo es implacable. Al mismo tiempo, por lo que pueda ocurrir, se intenta el ablandamiento de la fuerza que teóricamente debería hacer frente a las concepciones del gobernante. Panorama complejo y resbaladizo. Jorge Batlle ya ha demostrado con qué soltura se maneja a ese respecto. Abraza y cultiva al líder de la oposición, contra quien desarrolló hasta la víspera una campana durísima y pródiga en intentos de descalificación; saluda con afecto al líder histórico sindical, todo ello con profusión propagandística. Maneja con soltura las relaciones regionales, no es contrario al Mercosur, pero con conciencia plena de sus limitaciones, tampoco se ata a él. Todo es renovador; para bien o para mal; pero, ante lo diferente, muy malo será manejarse con estereotipos que sirvieron ante otro nivel de adversarios, pero pueden resultar insuficientes ante éste.
3.- El objetivo. Firmeza inquebrantable al servicio de ideas básicas, elasticidad en las alianzas. Desprejuicio en los métodos. Sustento esencial que explica actitudes a simple vista sorprendentes. Jorge Batlle es un liberal. En todos los sentidos: político y económico. La nivelación de las cuentas, el control de la inflación, las desmonopolizaciones, el incentivo de la actividad privada y la reducción del Estado, la búsqueda de inversiones, la certeza en los índices económicos, son su preocupación básica. Su gobierno descansa en lo económico y lo financiero; Ministerio de Economía y Finanzas, Banco Central, Banco República, Empresas del Estado, son sus puntos de referencia. Del resto, se sacrificará lo que sea necesario. Hay sobradas razones para afirmar que el tema «desaparecidos» nunca importó a ningún sector de la actual coalición; comparto la evaluación negativa que se hace de lo no actuado por Sanguinetti; pero ?y los demás?, ?dónde estuvieron a partir de 1986? ?Qué sector colorado o blanco enfrentó la inacción tan reiterada? Como todo ciudadano normal me alegraré de que pueda ser aclarado lo posible; como cualquier persona digna rechazo la introducción de la política partidista en tema tan complejo y doloroso. Más allá de los errores en que se incurrió y de los que nadie está por completo a salvo –de cuantos ya actuábamos– es sumamente positivo que se pueda clausurar el tema. Pregunto: ?por qué durante la campana electoral se impidió al pueblo conocer el propósito?, respondo que hay aquí una especie de política de avestruz: el ruido está en el tema «desaparecidos»; el silencio ante la anunciada orientación económica. ?Quién titula con el auge de la delincuencia, creciente y no combatida con fuerza ni con eficacia? ?Quién detalla en medios de comunicación trascendentes las cifras pavorosas de desocupación, semidesocupación, ocupación precaria? ?Qué campana se centra en la disminución salarial que se opera sobre sectores ya sumergidos, mientras se incentiva a núcleos ya privilegiados? ?Y habrá todavía quien crea en las «clases»? ?Quién recuerda –ni siquiera el FA los menciona ya– a los jubilados y los pensionistas del BPS, sometidos a la canallesca estafa del Salario Mínimo Nacional, ajustado a la baja hasta extremos de despojo? Enhorabuena la búsqueda de una solución al tema desaparecidos, pero sin desplazar estos temas vitales. Tan forzado y sinuoso es lo que se actúa que no se ha vacilado en inquietar a las propias FFAA, muy pocos de cuyos componentes actuales son responsables directos de viejos excesos. Ello en un momento inquietante para
los pueblos iberoamericanos, pues la corrupción ilimitada sumada a sistemas de explotación inicua que marginan y empobrecen, impulsa reacciones descontroladas y muy riesgosas, que autócratas sin redención y demagogos sin escrúpulos, incentivan a través de llamados foros que son focos de irradiación terrorista.
4. El método. Es prolijo y cuidadoso. No hay necesidad de consultar a nadie. Se lanza lo que a veces luce como un esfuerzo patriótico y a veces como una travesura. Pero no hay que enganarse; detrás hay un cerebro lúcido y previsor; una voluntad que ha sabido esperar, pero que no olvida. El «brazo quitado sin anestesia» no ha terminado de ser reintegrado todavía; en 1984 debió ser quien enfrentara a Ferreira; se le impidió y no sólo lo hicieron los militares; en 1989 debió ser candidato colorado; otra vez se le quiso impedir y se le dificultó el triunfo, desde entonces esperó. No habrá actitudes dramáticas; sí tareas de desgaste cuyos efectos ya empiezan a percibirse. A un Partido Nacional que sabe no ha sido enemigo y que muy difícilmente dentro del lapso que a él importa volverá a serlo, no tendrá dificultad en contenerlo. Su liderazgo es indiscutible en lo interno, pero intrascendente fuera; y, lo peor, no se avizoran siquiera piezas de recambio. El Frente Amplio es el evidente destinatario de la operación desaparecidos. ?Cómo podría no manifestarse agradecido y solidario hasta la emoción? Perdería credibilidad y se sumergiría en el ridículo. Es una causa sentida en profundidad y no podrá haber al respecto vacilación alguna. ?Y lo demás? ?Volvemos al FA de 1971 a 1989?; ?o será como el del quinquenio anterior, que se devoró casi en silencio la reforma jubilatoria, la de la ensenanza, la del Estado y que hizo tan poco ruido con las licitaciones? Veremos. No lo integro ni me propongo integrarlo, porque no renuncio a mi condición de auténtico pluripartidista. A veces lo voto y a veces no; la ventaja de ser independiente es apoyar lo que a uno le parezca mejor y no lo que viene indicado. De todos modos, de la fuerza de su actitud y de su capacidad de movilización, dependerá en gran medida el futuro de los uruguayos. No se debe olvidar nunca que los adversarios son muy diversos: pueden atacar a lo toro, pero también a lo felino. Y ambos son igualmente peligrosos.
5. La consecuencia. Puede ser imaginada, pero no hay todavía elementos de juicio suficientes como para precisarla. Este es el ano del presupuesto; allí estarán contenidos elementos claves de una explotación que haga pagar a los sectores de bajos ingresos las dificultades. Al mismo tiempo se programan crecientes apoyos a grupos que no los necesitan; a un gobierno de ricos le interesa que funcionen bien los organismos que están a su servicio: la banca y las empresas del Estado. Ellos tienen sus residencias bien protegidas, rara vez salen de la costa o del centro, viajan sólo en automóvil, ?qué les importa la inseguridad espantosa en que viven los vecinos de barrios humildes y sus pequenos comerciantes?; sus hijos no van a las escuelas públicas, sus familiares no son atendidos en Salud Pública, no los aflige que esos servicios sean atendidos por gente muy mal remunerada. Casi ninguno dependerá de su jubilación, pero la mayoría tiene además cubierto un retiro decoroso como profesional o bancario. ?Cuántos disfrutarán las «maravillas» de esa asquerosa legislación que con la «buena letra» de algunos frentamplistas se votó en la Legislatura anterior? ?Se brindará al Instituto de Colonización una atención por lo menos similar, como correspondería, que a los restantes entes? La enumeración podría continuar mucho más. Pero debe estar claro que en la fuerza y la dureza de esa lucha se gestará el destino social y económico de nuestro pueblo. Quizá también el institucional, miremos alrededor y no lo descartemos.
6. La perspectiva. No da para ilusionarse mucho, tampoco para bajar los brazos. Los partidos tradicionales agregaron un quinquenio a su agonía sólo convirtiéndose de hecho en uno solo. Mas el Frente Amplio desconcierta con frecuencia. El concepto de coalición que permitía sumar fuerzas de diversas tradiciones de hecho ha desaparecido; la presencia de primer nivel de bases independiente también. ?Se puede hoy ser frenteamplista y no apoyar gobiernos de partido único que no permiten expresar opiniones discrepantes? Los gobernantes seducen con la reducción de la inflación, la facilidad para comprar automóviles y viajar, la amenaza de que sólo son posibles los cambios si se accede a la escasez y el aislamiento internacional. ?Podrá la oposición mostrar una gran fuerza popular y que afecte los cimientos del poder oligárquico sin afectar formas de convivencia libre, plural y democrática? Esos objetivos perseguimos los fundadores en 1971. ?Cuánto queda y cuánto se perdió? Los hechos, sólo ellos, responderán.
7. Los olvidados. Los gobernantes van y vienen (algunos). Todos los días hacen declaraciones; junto con las noticias policiales acaparan informativos. En suma, ?todo es catástrofe? Siempre las perspectivas son favorables; siempre los diálogos son amables; el gobierno invita a conversar, pero, ?sobre qué? ?Dónde están sus proyectos? Si algunos hay, ?cuáles son? Charlas inocuas, declaraciones machaconas, ni una sola solución a nada. Cuando asoman proyectos al Parlamento la oposición se orienta a defender monopolios; !jurásicos de la política! Mientras tanto los asentamientos se multiplican y el folclórico Magurno se embarra en ellos; en las plazas de ciudades y pueblos del interior vegentan jóvenes que rumian su desesperanza; jubilados y pensionistas cuentan con dedos temblorosos y miradas que apenan la limosna que reciben tras décadas de trabajos… y de aportes. Y el peoncito de estancia lamenta la monotonía de su gris existencia; y el comerciante modesto lucha contra el contrabandista que lo roba y el irregular que desde la vereda lo desafía y lo despoja con protección oficial; y la maestra rural se estremece de frío esperando en la carretera el tardo ómnibus que la traslade; y los abandonados de las canteras salen con sus carritos inverosímiles a hurgar basurales, «trabajo precario» lo llaman. Pero «intelectuales» con alma descompuesta despotrican contra Artigas o enchastran el monumento a Saravia y son «castigados» con cargos especiales en el municipio…
!Si habrá cosas para cambiar! Mi generación no lo verá. !Ojalá la próxima o la que le siga comience las transformaciones profundas que los sonadores –ahora sé que lo fuimos– de 1971 quisimos emprender!
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