El Foro Batllista, la corrupción y lo "políticamente correcto"
En un nuevo y sonoro cruce de sables entre el «quincismo» en el gobierno y los cuadros de la administración anterior, el ministro de Turismo denunció ante sede judicial, y también públicamente, la existencia de una maniobra dolosa contra los bienes de esa secretaría de Estado.
La denuncia provocó la reacción inmediata de varios cuadros dirigentes del Foro Batllista tanto a nivel departamental como nacional.
Tal como ha venido informando LA REPUBLICA, varios dirigentes foristas de Maldonado interpretaron la decisión del ministro de Turismo como un movimiento fuerte contra el ex jerarca de la cartera en la administración anterior, Benito Stern.
Más aún, como Stern está en carrera por conquistar en las próximas elecciones municipales la Intendencia de Maldonado, el gesto del ministro Alfonso Varela fue interpretado como una interferencia dañosa en las chances electorales del candidato forista.
El contenido en materia de «doctrina política» de las protestas foristas es de antología. Consiste en una serie impresentable de afirmaciones acerca de la necesidad, en asuntos de esta naturaleza, de «arreglar primero las cosas en casa».
Así se ha sostenido que el actual ministro de Turismo, por provenir de la actividad privada, «no conoce los mecanismos políticos de la administración».
Conocer estos mecanismos le servirían al ministro para apreciar la conveniencia de «dar cuenta a las autoridades partidarias de las decisiones que asume como gobernante».
Obsérvese que se está considerando un asunto de corrupción, de apropiación indebida de bienes que son del Estado y que el episodio ha sido puesto en manos de un Juzgado penal.
Adelantándose a los resultados de cualquier sumario administrativo o penal, algunos dirigentes foristas han salido a campo abierto a manifestar que «no hay dolo, ni ninguna circunstancia inapropiada, nadie se llevó dinero para la casa», etc.
La espesa verborragia de algunos cuadros medios del forismo fernandino impulsó el debate más lejos.
Se pasó de la defensa apriorística de la anterior administración al ataque a algunas características de la actual.
Se dice, por ejemplo, que los errores del actual ministro nacen de su «falta de experiencia partidaria» dado que proviene de la actividad privada.
Arrebatados por su febril arrebato electoral, varios ediles no desdeñan mentar «las raíces materiales» de la conducta del ministro Varela.
Lindantes casi con un singular enfoque marxista, los desairados y furiosos hombres del Foro le endilgan a Varela ser hombre de un poderoso grupo económico, el holding internacional Exxel, del que hasta ahora no se sabía que existía opinión contraria en filas del sanguinettismo.
Movido por estos «intereses», sostienen los exaltados foristas, Varela está empeñado, más que en sanear la administración en su área del Ministerio de Turismo, en ejecutar los planes de Exxel «para impedir el acceso de Benito Stern a la Intendencia de Maldonado».
El planteo, como se ve, es extremado e impresentable y todo parece indicar que, gracias a que el contencioso salió a luz, nos hemos podido enterar de otras aristas de la situación, hasta ahora desconocidas. Según este partidizado análisis, los valores de buena administración, transparencia, estricto cumplimiento de las normas legales y combate a la corrupción y el despilfarro, dejan paso, en la protesta de los ediles foristas, a la defensa de los intereses partidarios a los que se presenta como lo único «políticamente correcto».
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