El doble discurso

El miércoles 19, en la página 8, LA REPUBLICA recoge declaraciones de la doctora María Julia Munoz, efectuadas en la ciudad de San José, trayendo a colación el pasado el senor Juan Chiruchi, «intendente durante la dictadura», mezcladas dichas expresiones con algún halago a Jorge Batlle, sin referencias a la salud del actual presidente.

Como frenteamplista sancionado, injusta e infamemente, por el sector de la doctora Munoz –del cual fui fundador– no puedo tolerar, por dignidad, este doble discurso. En cualquier tema, pero sobre todo en el de pasadas colaboraciones con la dictadura, utilizado en el caso como argumento electoral. En efecto, es público y notorio –aun cuando a muchos companeros y ciudadanos que nos conocen les parezca increíble– que la Vertiente Artiguista nos expulsó –al companero Alberto Plorutti y al suscrito– por haber denunciado la inclusión, en la plancha de candidatos a la Intendencia de Soriano por el EP-FA, de una persona que fue funcionario de confianza durante la dictadura militar. Si bien no alcanzó a ser intendente, como Chiruchi, fue director de Departamento. El grado de compromiso con la dictadura –más allá de jerarquías– ha sido el mismo, como la doctora Munoz está comprometida como funcionaria de confianza, desde 1990, con la gestión democrática de la Intendencia montevideana.

Lo que dijimos nosotros en Soriano respecto a un integrante del Frente Amplio lo dice la doctora Munoz respecto de un dirigente tradicional. Si grave fue la colaboración del candidato Chiruchi, más grave ha sido la colaboración de la persona por nosotros cuestionada. Todo el mundo sabe que la represión dictatorial recayó abrumadoramente sobre los militantes de izquierda. No obstante, como argumento electoral no cabe para los josefinos, que lo han votado dos veces a Chiruchi en democracia. En todo caso, lo podrán manejar los frenteamplistas de San José, contraponiendo sus conductas políticas personales a las de ese candidato, sin irrupciones de elefante en un bazar.

Pero lo que resulta inadmisible es que esa contundencia hacia afuera se transforme no sólo en tolerancia hacia adentro, sino también en complicidad, «linchando» a quienes denunciamos la vinculación funcional con la dictadura, en cargo de confianza, de alguien que, teóricamente, militó en el FA desde 1971. El pretexto: dano de los denunciantes al FA. El motivo de fondo: después de mayo se conocerá, fundamentalmente en la perspectiva de la lucha por el gobierno nacional, al cual los frenteamplistas y encuentristas queremos llegar. Y confiamos que los aparatistas también…

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