Infantilización de la pobreza: una hipoteca para el país
Concurrimos a Santo Domingo – R. Dominicana, invitados por el gobierno de dicho país y en nombre del Equipo de Representación de Trabajadores en el BPS, a unas más que importantes jornadas relacionadas con el proceso de reforma a la seguridad social que se lleva adelante en la isla caribeña. A la vez participamos en reuniones varias con la Asociación Médica Dominicana y otras organizaciones de la salud, con diversos senadores, con las cuatro centrales sindicales, con el ministro de Trabajo, doctor Rafael Albuquerque, prestigiosísima figura tecnica, docente y política del R. Dominicana y del mundo internacional. A lo que cabe agregar una prolongada entrevista en la televisión dominicana. Visitamos también Haití, Cuba y Venezuela, interesados no sólo en las bellezas de dichos países, sino, y fundamentalmente, en sus realidades político – sociales.
1.- Han pasado 15 días de mi regreso. Tiempo más que suficiente para algunas reflexiones respecto de la experiencia recogida.
En primer lugar, cabe destacar el honor que significa la invitación realizada por el gobierno dominicano, a lo que se agrega habernos otorgado la distinción de representar en el discurso inaugural a los 15 invitados internacionales de EEUU, Venezuela, Cuba y Uruguay que concurrieron. Todo un reconocimiento para el PIT-CNT y para el Equipo de Representaciòn de los Trabajadores en el BPS. Vale anotarlo.
En segundo término, cada vez que un representante uruguayo sale al exterior aprecia, (al menos para nosotros es así), en términos comparativos, cuán importante ha sido en nuestro país en el pasado, el papel de la seguridad social y la educación. Aquella educación que nos llevó a afirmar a los uruguayos que la verdadera democracia comienza cuando comparten el banco de la escuela niños de los más diversos orígenes sociales.
Cuando uno observa que la seguridad social pública en R. Dominicana apenas si cubre al 6% de la población, y que el Estado desde 1948, fecha de creación de la Caja de Seguros Sociales, nunca ha pagado sus contribuciones, a lo que se agrega la total burocratización y elementos de corrupción existentes, es claro que no resiste la menor comparación con nuestro país.
Si nos trasladamos a Haití, en donde la esperanza de vida es de 50 años aproximadamente, mayor en las mujeres que en los hombres, afectado hasta los tuétanos por el sida, se trata de otro mundo. Estamos hablando de cosas distintas. Tampoco Venezuela escapa a estas consideraciones. La institución del seguro social está totalmente desprestigiada por exceso de burocracia, ineficacia y corrupción. Son situaciones incomparables. En la propia Cuba se nos decía el alto concepto existente en dicho país respecto de la seguridad social y educación de nuestro país.
En tercer lugar, cabe entonces reconocer que la mayoría de las realidades latinoamericanas, con excepciones, está por debajo de Uruguay en cuanto a índice de desarrollo humano, por ejemplo.
No ha sido ajeno a dicha situación, tal como hemos expresado, el papel desempeñado por la seguridad social y la educación, entre otros.
2.- Los días 11y 12 de abril se realizó el Foro-Debate «Políticas para Infancia y Pobreza.» Del mismo han surgido algunos datos realmente impactantes y preocupantes. Apenas destacamos dos de ellos.
Para el año 1997, según la línea de pobreza del INE (Instituto Nacional de Estadística) las personas pobres del país eran el 23,4% de la población, elevándose ese porcentaje al 46,3% para los menores de 18 años, constituyendo lo que se ha denominado la infantilización de la pobreza.
A su vez se ha detectado que los menores pobres pertenecen en su mayoría a hogares de menor nivel educativo, en donde el 61% el jefe de familia alcanzó una educación no superior a primaria completa. Agreguemos a lo anterior, el hecho de que en julio/88 los beneficiarios de A. Familiares eran 463.000. Diez años después, junio/99 eran 361.875. Es decir, 100.000 menos.
3.- Cuando nos comparamos con otras realidades de la región, salimos ciertamente favorecidos. No obstante es gravemente preocupante el retroceso que ha tenido el país en las últimas décadas. No se puede seguir perdiendo en la materia, tal como lo demuestran las cifras precedentemente mencionadas. Uruguay, la Suiza de América se decía años atrás, afirmación con la que no estamos totalmente de acuerdo, por ser la patria del secreto bancario entre otras perlas. Se han anunciado medidas por parte del nuevo gobierno respecto del no ajuste salarial para funcionarios públicos a excepción de policías y militares, lo que originará que tampoco habrá reajuste de las pasividades, lo que repercutirá en una pérdida de más de 100 millones de dólares, según estudio realizado por nuestro compañero economista Gabriel Lagomarsino. (Ver LA REPUBLICA del 2/4/2000)
No quisiera compararnos con otras tristes realidades, cosa que podría suceder si seguimos con políticas que nos deslizan por una peligrosa pendiente. En el foro sobre Políticas para la Infancia y Pobreza, representantes de los cuatro partidos políticos coincidieron fuertemente acerca de la necesidad de instrumentar políticas y soluciones a la situación a la que hace referencia el documento central, fundamentalmente a lo que se conoce como la infantilización de la pobreza.
El tiempo dirá entonces acerca de la coherencia entre los dichos y los hechos.
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