"Descalabro" en el BPS

Una situación extremadamente caótica se ha venido comprobando durante los últimos meses, al conocerse la reacción de la gente, por los numerosos inconvenientes que fueron surgiendo en el cobro de las diferentes prestaciones que cumple el Banco de Previsión Social.

Ya en octubre pasado comenzaron las dificultades que sufrieron cientos de jubilados para cobrar su mensualidad. En cada mes siguiente se reiteraron episodios de diferente índole, pero que llegaban al mismo origen, la implantación del nuevo sistema de pagos impuesto por las empresas de computación que ganaron la correspondiente licitación.

Ahora surgen problemas en los pagos del seguro de paro por un lado, y en los de asignaciones familiares por otro. Esto está demostrando la inconveniencia del proceso utilizado por estas organizaciones de trascendencia mundial, y que garantizaban eficacia y seriedad.

Sin embargo, la realidad está desvirtuando tales cualidades y por lo tanto, perjudicando a miles de personas que se ven enfrentadas a desorden de tal magnitud que no son capaces de entenderlo.

Cuando se decide modificar todo un procedimiento utilizado con anterioridad, se debe comprobar al máximo la bondad del nuevo mecanismo hasta agotar el más mínimo detalle de error para su aplicación, y de esa manera no perjudicar a los beneficiarios; porque en estos especialísimos casos se trata de seres humanos que recibirán el producto emergente en cada operación, significando un acto social de tremenda sensibilidad en la vida de cada una de las familias uruguayas.

Por eso, comparar todo este panorama con un «descalabro» no es atrevido, ya que la propia calificación académica indica que se trata de «causar averías considerables». Y, efectivamente, se puede comprobar cómo se han derivado por ejemplo, pagos de una a otra localidad del país y hasta al exterior, cómo se han adelantado fechas de pago sin previo aviso, o efectuado desconocidos descuentos a personas que nunca los solicitaron.

El propio personal permanente del Banco de Previsión Social ya ha denunciado una serie de hechos puntuales que demuestran las grandes falencias que fueron apareciendo, responsabilizando a esas firmas por haber aplicado todo un nuevo sistema que se mejorará sobre la marcha, a costo del malestar de trabajadores y jubilados.

No tuvieron ni la preocupación de mantener en reserva el sistema anterior para consultarlo si fuera necesario.

Los trabajaodres del BPS deben enfrentar reclamos desesperados sin poderlo resolver, debido al hermético procedimiento de estas empresas. El nuevo gobierno necesitará revisar detalladamente este desastre y mejorar con rapidez ejecutiva, ya que no se puede desconocer el valor que representa el conjunto de funcionarios que actúan en la órbita del Banco de Previsión Social, tanto en el ámbito informático como en el administrativo.

A los buenos funcionarios debemos defenderlos, apoyarlos e incentivarlos, no se puede otorgar tan fácilmente el control del mayor banco de datos que existe en el país, a varias empresas extranjeras que se adueñan de la más rica información que pueda existir en el Uruguay, permitirles que puedan utilizarla con astucia, pero también con la ineficacia demostrada en estos días.

Aquí los intereses son de todos los uruguayos, no sólo de los jubilados sino también de los activos, tanto trabajadores como patrones, corriendo el riesgo de estos errores que están demostrando hasta dónde se puede llegar por cometer un involuntario o tal vez torpe percance.

Los éxitos mundiales de varios compatriotas en el campo informático, prueban la eficacia y capacidad de muchos uruguayos. Sepamos reconocerlos aquí mismo, en nuestro propio país.

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