Santo Tomás en el poder
JORGE AZAR GOMEZ
La oposición frentista al presidente Batlle así como la coalición nacionalista que lo «acompaña» no han logrado articular una estrategia coherente, que le dé sentido y utilidad a su gestión, planteándola además como alternativa democrática realmente válida, cuya existencia garantice la contradicción dinámica por la cual el sistema se perfeccione y la alternación renueve equipos sin interrumpir los programas.
Todo esto se hizo evidente en las reacciones que siguieron a la interpelación del ministro Bensión. Las dos alas de la objeción opositora, «la coalición» nacionalista y la izquierda frentista, cayeron paradójicamente en el lugar común de señalar caminos comunes para cambiar lo que unos llaman la «política y el equipo económico» y otros más solapados, por ser «socios» del gobierno, la «conducción económica». Posiciones contrarias a lo que el país precisaba y la población pedía y sigue pidiendo y si no, observemos las encuestas realizadas luego de la salida del ministro Bensión, donde en muchas de ellas casi un 80% de la población opinó que la salida del ministro Bensión no mejoraría la situación económica del país.
Pero, ¿es que realmente no es criticable lo hecho y lo no hecho en estos años de gobierno en materia económica y comercial? Seguramente que lo es en muchos aspectos, pero no en los que la oposición y la «coalición» se empeñan en señalar.
El gesto airado del candidato a la presidencia y presidente del Honorable Directorio del Partido Nacional, Dr. Lacalle, no se corresponde con la debilidad esencial de su argumentación, cuando se escapa de la órbita de su directorio y bajo el slogan electoral de que «con los blancos se vive mejor» pide la renuncia del ministro Bensión, sin proponer un plan de alternativa. El recurso parece infantil, sobre todo cuando se le pide al presidente que sea más conceptual y actúe con mayor rapidez, y el candidato blanco a la presidencia, por ir apurado, anda a los tropezones adentro de su partido.
El doctor Lacalle fue, en su hora, puro concepto. Pero no son conceptos lo que se pide ni puede pedirlos el Dr. Lacalle cuando ante las argumentaciones que ha venido dando el presidente Batlle y el ex ministro Bensión, el candidato blanco protesta que con la paciencia que el presidente pide y con sus tiempos «no se va al mercado». Cuando el argumento del presidente es para empezar conceptuoso, Lacalle protesta que no es práctico, y cuando se vuelve una rendición de cuentas efectivas, Lacalle protesta que no es conceptual.
Marcando más estas incoherencias, cuatro días después que su presidente pidiera en nombre de su partido la renuncia de Bensión, aparecen grupos pidiendo la renuncia a la presidencia del Honorable del candidato blanco. Otro movimiento tardío del partido de la «coalición», pues se debió desautorizar a su presidente el mismo día lunes, antes que su maldad se consumara y será uno de los grandes responsables de las desgracias que en Uruguay puedan ocurrir.
Discrepando yo con ella, mucho más sólida y coherente consigo misma es la izquierda cuando protesta la orientación de la estrategia cuyo desarrollo describió en la interpelación al ministro Bensión. Pero al igual que el doctor Lacalle, en forma aislada, el integrante del Frente Amplio Dr. Tabaré Vázquez sale a hacer una crítica incoherente a la política económica del país, sin dar otra opción que no sea la de eliminar al ministro Bensión, pues el Dr. Vázquez no tiene planes ni sabe cómo actuar en una época de crisis y más estando de por medio negociaciones con instituciones mundiales.
La posición del Dr. Vázquez hasta se contradice con la asumida por el actual líder del Frente Amplio, el senador José Mujica, nominado así luego de las elecciones internas de su partido, quien está actuando en su condición de líder con la mayor cautela.
Para el hombre del común, que no aspira a ser tan conceptual como el Dr. Lacalle ni tan enérgico como el Dr. Vázquez, pero sí a vivir casi tan bien como ellos dos, lo importante es que la estrategia funcione. Y le entra el fresquito de que por fin hay una estrategia.
Personalmente considero que eso ya es algo, porque aunque a uno le guste una estrategia más que otra, la experiencia es que cualquier modelo de desarrollo eficientemente ejecutado termina por dar sus frutos.
Para Uruguay el camino está escogido.
El senador Atchugarry sustituyó al contador Bensión, ambos son de alta escuela, valiosos para cualquier gobierno, pero ¿qué más podrá hacer el actual ministro si los sindicatos lo reciben con un paro al otro día de asumir, el integrante del Frente Amplio Dr. Tabaré Vázquez, le critica su política sin conocerla y el candidato blanco, Dr. Lacalle está a la espera de algún inconveniente para salir a los medios en busca de réditos electorales?
Deseamos que ambos conductores se llamen a silencio, y no que en dos meses el Dr. Lacalle se le «escape» nuevamente al Honorable Directorio y a su voluntad, solicite la integración de un colegiado o algún triunvirato para terminar este periodo de gobierno y poder infiltrarse más en él, y el Dr. Vázquez complementándolo pida elecciones anticipadas, contrariando la posición de su líder, el senador Mujica.
Carácter y eficiencia harán, pues, falta para que la estrategia del nuevo ministro funcione, traduciéndose en un incremento de la producción y el empleo. Si este objetivo de producir y emplear se alcanza, el presidente Batlle habrá tenido razón. No nos queda más remedio que tener paciencia y desearle al ministro Atchugarry en esta nueva etapa del país, aquello casi erótico de que hablaba Santo Tomás: acierto al empezar, dirección al continuar y perfección al terminar. *
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