Agua de Querétaro
MILTON ROMANI GERNER
Apareció años atrás como un milagroso remedio para todo tipo de males. Miles viajaron a la localidad del mismo nombre con la ilusión de curar. ¿Habrá calmado la angustia de algún desahuciado?
Puede ser, pero una cosa es segura: curar lo que se dice curar no cura.
Alejandro Atchugarry no es lo mismo que Bensión. Eso es obvio. Pero hay que ir a fondo en el cambio de una «política economica». Es un cambio de mentalidad, de cabeza, de cómo pensar el pais. Que -por ejemplo- Brezzo indignado clame por meter en cana a la gavilla de los Peirano, liquidar y repartir sus bienes. No seguir metiendo guita en el Triángulo de las Bermudas. Que Davrieux se vaya, hace l5 años codirige la economía, esto es un desastre y se hace el distraído. Hay que saber decir NO a las peregrinas opiniones del FMI. No siempre son aconsejables. Negociar sí, pero con criterio nacional.
La izquierda tiene una gran responsabilidad. Encabezó el pedido de Censura. Luego, no se puede ser ambiguo. Algunos se abrazan con Bensión, luego se abrazan de Atchugarry. Se puede ser responsable y firmes a la vez. Lo que no se puede es denunciar el robo sistemático de un grupo familiar de poder y al mismo tiempo que uno de los nuestros sea defensor tribunalicio. O una cosa o la otra. Tampoco podemos quedar atrapados en el chantaje bancario.
Se puede promocionar Agua de Querétaro. La sed, la calma. Para los que estamos agobiados por este desastre puede ser una ilusión. Tarde o temprano el cáncer, o el sida avanzarán y nos colgarán por estafadores. Hay una dimensión simbólica de la política y de las relaciones de poder, que algunos compañeros olvidan. Lo simbólico también genera afecciones y despierta energías ocultas.
¿Cómo fue que pasamos de «no votar la censura al ministro por la crisis que generaría» a la declaración del Directorio del Partido Nacional? En una semana la cosa cambió. Me lo perdí.
Se reunieron LOS TRES (Capi di tutti i capi). ¿Qué pasó allí? No sabemos. No tuvimos cámara en off. Vinieron, transaron y se fueron. A los periodistas se les indicó que no podían preguntar. Secreto bancario, secreto absoluto. La ciudadanía no tiene por qué estar informada. Total, no decide. Tampoco decide el Senado. Grandilocuentes, estafadores de opinión, pontifican. Lo más ridículo es que pretenden que nosotros, desinformados, estafados en nuestra credulidad, aportando el cuarto ajuste, y sometidos al pillaje y al chantaje bancario, debemos CONFIAR. La confianza viene de «fiar» : «asegurar que otro cumplirá lo que promete, obligándose a hacerlo en caso contrario»
Hay que CREAR confianza. Palabrita clave a la orden del día. La confianza es fundamental para que no haya corrida bancaria. ¿Sabía Ud. que Sanguinetti firmó un decreto en el 85 reparando económicamente al grupo Peirano como víctimas -pobres- de la dictadura ? Se les había incautado los bienes por el vaciamiento del Banco Mercantil en el 72. Esos son amigos.
Ellos dicen: «Vayan y depositen sus ahorrillos». «Ellos» los sacan. Isaac Alfie que integra la delegación para demostrarle al FMI que somos confiables, parece que retiró sus fondos. ¡¡Qué confianza!! Si algún funcionario aviva a la gilada ¡¡leña con él!! por violador… ¿de qué? de los chanchullos y la hipocresía.
Ahora bien: la confianza es un acto voluntario. No se puede imponer confianza. Menos pasarse hablando de ella, porque paradójicamente ello genera desconfianza. Ocurre que es este modelo el que no genera nada. Para no aburrir con todos los bancos que nos compramos fundidos para venderlos saneados y que vuelvan a fundirlos; vayamos a un ejemplo: en marzo de este año, Moody’s con sede en Nueva York, intachable Calificadora de Riesgo internacional, cuyas Notas son mas poderosas que el Honorable Directorio o el Senado de la República calificó con el investment grade al Banco Montevideo. Para esta calificadora los Peirano eran «confiables». Se equivocó.¿Por qué tendriamos que confiar en este sistema?
Quieren que el FA se suba a la Cruzada de la Confianza. Nos niegan lugares en los organismos de contralor- vaya con la confianza- (Tribunal de Cuentas y Corte Electoral) y ahora resulta que ¡¡¿van a reformar la carta del Banco Central para darle un asiento al FA?!! Directorio de cinco en vez de tres. Insólito:¿en nombre de la confianza no podrían resignar un puestito de la coalición y darle ese asiento al FA?
Resulta que nos portamos como señoritas para evitar el colapso bancario, y al final se corre el «riesgo país» de quebrar la confianza más importante: la esperanza de todos en que esto realmente cambie. Que en la oposición o mañana en el gobierno no tenemos nada que ver con este desastre, con este mamarracho. A eso llamo yo responsabilidad.
Arturo Porzecanski, economista jefe para Mercados Emergentes del Banco ABN-AMRO, en Nueva York es un señor que tiene poder. Es agudo, simpático, frio y muy directo para sugerir los caminos que según él son los mejores para la economía de nuestro país y de toda la región. No pertenece a ninguna fuerza política, no fue elegido por la ciudadanía El señor no vende Agua de Querétaro, ve el mundo de acuerdo a lo que pauta su banco: el retorno de los beneficios. Entrevistado (frecuentemente) por Emiliano Cotelo acerca de las nuevas «novedades en la conducción de la economía uruguaya, respondió: «Causaron cierta preocupación, reflejada en las cotizaciones, porque la impresión que quedó es que no había apoyo político para las decisiones que se había tomado o que se pudiera tener que tomar (…) Sintetizaba: » Veo difícil que el gobierno pueda facilitar la reactivación. No hay que pedirle peras al olmo: el Estado no tiene plata(…) Hay que encarar la tan postergada reforma estructural del Estado»
Son insaciables. La Jihad Neoliberal aprieta y va a fondo. Ellos no negocian nada. Están ideologizados. Quieren siempre más. Sus opiniones son colapsinógenas. Pero se equivocan. Como la Moody’s.
A mí me da confianza y me abre la cabeza hacerme la pregunta que se hacen algunos críticos insospechables:
Michael Mussa fue un alto ejecutivo del FMI, formado en Chicago, ahora como Joseph Stiglitz (pero con otra óptica) publicó un libro donde trata de responderse : «Si desde hace muchos años, la Argentina hace casi todo lo que pide el Fondo Monetario Internacional (FMI), ¿cómo puede ser que su economía haya colapsado de semejante forma?» (Clarín de Bs. As.) *
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