La Nación estafada e intervenida
LEON LEV
La reciente interpelación y los hechos que la originaron han puesto en el tapete la difícil situación de nuestro país y la incertidumbre sobre su próximo futuro.
Más allá que el ministro de Economía calificó de «criminal» los fraudes realizados por los banqueros estafadores, uno percibe que el establishment no está empeñado en hacer caer todo el peso de la ley sobre estos «criminales financieros».
Por mucho menos que eso, pero muchísimo menos, se rasgan las vestiduras para atacar a los dirigentes sindicales, a periodistas por afectar «el secreto bancario», o algún tilingo señorito se molesta por los pacíficos «caceroleos».
La verdad sea dicha es que esta crisis no nos cayó del cielo. Tiene responsables y damnificados. No es cierto que afecta a todos por igual. Mientras a los trabajadores, a los funcionarios del Estado, a los organismos de Enseñanza, a los productores y comerciantes los condena a una situación de hambre y severas restricciones, a quienes están posicionados en dólares los afecta mucho menos.
Aquí cabe relevar una declaración efectuada por el presidente de la República, Dr. Jorge Batlle, que no tuvo la repercusión debida ni la aclaración correspondiente. Me refiero a los dichos que si los capitales de URUGUAYOS que salieron al exterior volvieran, la crisis de confianza se revertiría. También que el monto de dichos capitales equivale al TOTAL DE NUESTRA DEUDA EXTERNA.
No creo que esta afirmación haya sido un exceso, sino más bien un deseo y una confesión. El deseo, utópico, de que se condolieran de la difícil encrucijada nacional y arriesgaran sus capitales al destino nacional y la confesión de la magnitud de la evasión de capitales, que en definitiva son fruto de la riqueza y del trabajo nacional.
En medio de las crisis emergen a la superficie todos los factores que normalmente quedan ocultos. Por eso vale la pena tener un cuadro real de la situación y de las dificultades para encontrar una salida viable.
Por un lado los epígonos del modelo, que nunca hacen autocrítica, siempre adjudican las causas de la crisis a factores externos.
Pero hete aquí que el principal actor político de la Nación reconoce que además del retiro de los capitales de los no-residentes, un factor resaltable es la fuga de capitales nacionales. ¿Quiénes son? ¿Cuándo se fueron?
Por supuesto que esto no se podrá achacar a los funcionarios públicos.
Esa palabra que a veces parece demodée, pasada de moda, se llama oligarquía, que siempre se pone a cubierto de todas las crisis y busca descargar en el pueblo los efectos de las turbulencias contemporáneas.
Ultimamente se ha puesto de moda, a nivel del capitalismo internacional, los fraudes financieros. Todos los controles fallan. Los escándalos llegan hasta la primer potencia mundial, Estados Unidos, e involucran en estas metodologías a la s principales figuras políticas. Por eso la gente pierde confianza en la política.
En el caso de Uruguay las estafas del Banco Pan de Azúcar, Banco Comercial y Banco Montevideo han traído consecuencias nefastas para la economía nacional.
La sensación que tiene la gente es que «no va a pasar nada con los estafadores».
Es más, en el caso del Banco de Montevideo, se habla de la financiera de las Islas Cayman, que se fundó en 1999 para sacar capitales «ante el peligro del triunfo del Frente Amplio». Como un hecho normal se confiesa esta estafa motivada en el posible triunfo de las fuerzas progresistas. La evasión de capitales hacia una institución financiera radicada en un «paraíso fiscal», sin autorización del Banco Central, se realizó a través de un banco legalmente constituido. ¡Y eso no merece ninguna condena de la prensa grande ni de la coalición gobernante!
Ya veremos en 2004 nuevas presiones y chantajes para impedir el cambio político. Como lo estamos viendo en Brasil.
A su vez, el FMI plantea monitorear el presunto pool de préstamos por un monto cercano a los U$S 3.000 millones, a través de una práctica que ya hace unas décadas se definió como la política de » Nación Intervenida». De aquí hasta setiembre, vendrán misiones mensuales para ver si hacemos bien los deberes. LLámense Rendición de Cuentas, Leyes y Decretos, que profundizarán el modelo «de ajuste», poniendo siempre la tensión «al borde del abismo». Y en el último minuto, aparecerá el «voto salvador» para que salga la ley de ajuste, porque de lo contrario «nos vamos al abismo».
El caso extremo es el de Argentina donde ante la «incapacidad» del sistema político, nombraron un Comité de Notables compuesto por ex directores de bancos centrales de Alemania, España, Canadá y del Banco de Basilea, para controlar la evolución de la economía.
Al monitoreo integral del FMI se le agrega la ignominia de reemplazar a los funcionarios argentinos por un equipo de banqueros extranjeros. Desaparece el Estado nacional con su propia capacidad de gobernabilidad. En defensa de nuestra dignidad y soberanía nacional, advirtamos los peligros que nos acechan. *
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