Presupuesto participativo
SARA RIBERO
La experiencia del Presupuesto Participativo trasciende el proceso de gestión pública y de planificación democrática resultando también un proceso político de generación de conciencia y ciudadanía.
La reunión con el Intendente es un punto importante en el proceso que se realiza desde las diferentes zonas, pero reconoce un gran trabajo anterior de consulta, de diagnóstico participativo, Planes Estratégicos de Desarrollo Zonal así como un importante trabajo posterior en lo que a ajustes, priorizaciones y negociaciones refiere, para finalmente acordar los Compromisos de Gestión para el año 2003.
A lo largo de estos años estamos presenciando una participación cada vez mayor de la población de la ciudad en el Presupuesto Participativo. En realidad se creó un nuevo centro de decisiones (Gobiernos Locales) quienes junto al Ejecutivo y Legislativo van democratizando la acción política e integrando a los ciudadanos a un espacio público no tradicional que potencializa el ejercicio de los derechos de la ciudadanía e incentiva a los vecinos a ser más críticos y exigentes.
Como testigo personal de este fenómeno que ya lleva más de 10 años de práctica quisiera resaltar algunas cosas.
1) Se comprueba la credibilidad del gobierno departamental. La gente siente y manifiesta que su participación allí es importante y sabe que sus opiniones serán tenidas en cuenta.
2) El empoderamiento de los vecinos con el Presupuesto Participativo es un proceso que les pertenece, abierto y con reglas claras de funcionamiento.
3) El gobierno «da la cara» frente a la población, recibiendo impactos positivos y negativos debido a las acciones de gobierno en sus aciertos y errores.
4) Se concreta una relación distinta entre el Estado y la sociedad, permitiendo mecanismos de control social sobre el Estado.
5) Se acrecienta el «saber popular» de los vecinos, quienes conocedores como nadie del barrio, sus problemas y posibles soluciones, son capaces de transformar demanda en propuesta y ésta en programas.
Toda esta actividad está apoyada por los técnicos y profesionales de los Centros Comunales Zonales quienes con su asesoramiento actúan como facilitadores en la elaboración de las propuestas.
Siempre se repite que cada zona es particular y que cada cual tiene sus problemas y presenta sus propuestas. Sin embargo este año el fenómeno del desempleo y la pobreza creciente se hizo sentir muy fuertemente en cada una de las 18 recorridas. Demandas insatisfechas, responsabilidad directa del Estado Central, deben ser atendidas por la Intendencia Municipal de Montevideo, a veces sólo bajo su responsabilidad, otras en coordinación con otros organismos del Estado. Las solicitudes de rebaja de impuestos y/o contribución, fruto de la precariedad en los ingresos se repitieron incesantemente.
Las reuniones son convocadas anticipadamente mediante radios, cartelería, folletos, autos con altoparlantes, etc. pudiendo participar en ellas cualquier ciudadano. Para facilitar esta tarea de promoción de las reuniones, cada Centro Comunal dispone de hasta $10.000.
Las críticas de la edila Ferro respecto a que ese dinero se utiliza «para conseguir que alguien aplauda para disimular la cantidad de gente que hace constantes reclamos», además de ser mentirosas (pedimos pruebas de lo que dice) es poco respetuoso hacia los vecinos que concurren a las reuniones, y este comentario sólo puede venir de gente acostumbrada a ese tipo de prácticas y «gauchadas políticas»
La edila Cristina Ferro sigue prisionera de la política clientilística de su Partido y le cuesta aceptar el protagonismo de los vecinos, quienes, en el ejercicio de su ciudadanía, son críticos y exigentes. Aunque le parezca increíble a Ferro, el intendente Arana no precisa «pagar $ 10.000 cada vez que visita un Concejo Vecinal. Es la única forma que tiene de juntar gente.
Quizás otros lo hagan.- El Gobierno Departamental de Montevideo: NO.-
Lamentamos profundamente que algunos no hayan logrado comprender aún este riquísimo fenómeno social: es bueno confiar en la gente, abrir puertas y ventanas a la participación, sólo que para poder hacerlo hay que ser creíble, decir lo que se piensa y actuar como se dice. Dos modelos de encarar la actividad política se expresan hoy con claridad: por un lado la rendición de cuentas y ajuste presupuestal de la IMM en intercambio con la sociedad y por el otro la rendición de cuentas y ajuste presupuestal del Poder Ejecutivo sin consultar siquiera a sus socios de la coalición. *
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