Al que no quiere sopa, dos platos
LEON LEV – EP/FA 738
La suba del desempleo, a pesar de la alta tasa de emigración, está demostrando una cara del drama social uruguayo: 218.000 compatriotas engrosan el ejército de los desocupados. Con el agravante de que los índices son superiores en las mujeres sobre los hombres y en el Interior sobre la capital. Cuando estamos en vísperas del debate de la Rendición de Cuentas a nivel parlamentario, vale la pena analizar el contexto de la situación económica, para evaluar dónde estamos y adónde vamos.
Dos trimestres de rebaja del PBI significan recesión, tres años de estancamiento y recesión, expresan depresión, cuatro años de retroceso ya es mucho más grave y se llama CRISIS.
La política de atraso cambiario, que ya lleva muchos años de desarrollo y que tuvo en el gobierno Sanguinetti del período 95-99, una gran responsabilidad, ha estallado. El Partido Colorado ganó las elecciones de 1999 con una gran mentira: que tenía las finanzas saneadas y que no aplicaría nuevos impuestos.
Los hechos de 2002 son de tal gravedad que no pueden ser escamoteados. No se puede hablar, como lo hace el presidente Batlle, que la culpa la tienen lo s argentinos y simultáneamente desear que vuelva Menem a la presidencia del país vecino. ¡Al que no quiere sopa, dos platos¡ Parece de locos. Este siniestro personaje, de la época de «pizza y champagne», donde se remató toda la Argentina, ahora anuncia su deseo de volver, tras la bandera pirata de la DOLARIZACION.
Pero volviendo a Uruguay, asistimos a medidas de recesión en recesión, de disminución de las inversiones públicas, en momentos de grave contracción de la inversión privada, que a su vez ocasionarán mayor desempleo.
La experiencia de los países desarrollados es la búsqueda de medidas de reactivación que se expresan en PRODUCCION Y EMPLEO.
La Rendición de Cuentas a estudio refleja la Carta de intención elevada al FMI.
Las únicas medidas que se anuncian son de desregulación o desmonopolización de los servicios públicos, como escenario de fortalecer la inversión privada y a través de la inversión privada en telecomunicaciones, gas, agua. energía eléctrica, retomar la senda del crecimiento económico.
Pero estas no son medidas de reactivación, son simplemente BUENA LETRA CON LOS FMI BOYS, de manera de obtener los fondos para paliar la crisis financiera. Pero aquí en Uruguay, como en otros países, la crisis financiera se monta sobre la CRISIS DE LA ECONOMIA REAL y si no se atacan los problemas productivos, este préstamo es pan para hoy y hambre para mañana.
Las reales medidas de reactivación apuntarían al aliento de los sectores productivos, a la exportación, a crear condiciones de competitividad necesarias y estables para que la gente que tenga que exportar, en especial valor agregado o sea TRABAJO URUGUAYO, pueda estimular una inversión de largo aliento.
Esas serían medidas de REACTIVACIÃN y no las medidas de compromiso que facilitan, justamente la inversión en servicios públicos, en un país que si uno lo compara con los de la región o del continente, está al nivel de los mejores . AQUI NO ESTA NUESTRO PROBLEMA.
Cuando la RENDICION DE CUENTAS plantea al barrer «redúcese los créditos correspondientes a inversiones para toda fuente de financiamiento en un 19% adicional a la dispuesta por el Art. 619 de la Ley 17.296 del 21.2.2001 para el ejercicio 2002» y lo más grave como tendencia «y en un 28% para los ejercicios 2002-2004 en todos los incisos del presupuesto Nacional.»
Hace bien el rector de la Universidad de alertar sobre las GRAVES CONSECUENCIAS que significan estos recortes para nuestra máxima casa de estudios, cuando se trata de inversiones son para la adquisición de bienes durables imprescindibles para mantener y desarrollar las funciones sustanciales de la institución. Lo mismo en otros incisos.
Una cosa es negociar con el FMI, otra aceptar a ojos cerrados sus imposiciones, que lo único que hacen es agravar nuestra crisis.
Porque el FMI sistemáticamente se preocupa más por la inflación que por el desempleo. Eso genera contracción, en un país en crisis y afecta servicios esenciales como la salud, la educación y la vivienda. Debe haber un equilibrio entre el cumplimiento de nuestros compromisos externos y el contrato social de un gobierno democrático con su pueblo, de mantener un nivel de empleo decoroso y de garantizar la seguridad social. La democracia exige que se digan las cosas claras y se discuta públicamente.
Esta Rendición de Cuentas como la plantea el Poder Ejecutivo en aras de equilibrar las cuentas fiscales agravará nuestros males reales. Peligroso. *
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