Las intenciones de la carta de intención

DANIEL OLESKER – Economista

 

1) La carta de intención

A través de un comunicado de prensa el FMI expresó:

«El Fondo Monetario Internacional (FMI) hoy aumentó su Crédito corriente Stand-By a Uruguay por DEG 1.16 mil millones (aproximadamente US$ 1.5 mil millones) a DEG 1.75 mil millones (aproximadamente US$ 2.28 mil millones). Uruguay puede utilizar SDR 386.1 millones (aproximadamente US$ 508 millones) inmediatamente. Una extensión de DEG 496 millones (aproximadamente US$ 650 millones) estará disponible bajo el aumento del Acuerdo Stand-By durante el resto de 2002, sujeta a la futura revisión por la Mesa Ejecutiva del FMI».

A su vez Horst Köhler, director gerente y presidente, dijo:

«La Mesa Ejecutiva dio la bienvenida a la decidida respuesta de las autoridades uruguayas a los desafíos que afectan la economía fortaleciendo el marco macroeconómico y estableciendo una estrategia creíble para restaurar confianza en su sistema bancario. La aplicación de este reforzado programa, que el Fondo fuertemente apoya, ayudará a Uruguay a luchar con el efecto de contagio de la crisis argentina, pondrá a la economía y las finanzas públicas en un fundamento más sano, y creará las condiciones para una reasunción de crecimiento sostenido. También se esperan políticas fortalecidas para apuntalar el acceso continuado de Uruguay a los mercados de capital internacionales en el futuro, y empujar el financiamiento oficial, incluyendo de los bancos de desarrollo multilaterales.

El programa de las autoridades se enfoca en reconstruir la confianza pública en la salud y liquidez del sistema bancario. Una medida importante es el establecimiento de un fondo especializado para dar liquidez y, si se necesitara, apoyo de capital a los bancos con adecuada financiación y resguardos. Las autoridades también acelerarán la reestructuración de los bancos públicos, sobre todo el Banco Hipotecario, para cuya asistencia está buscándose apoyo del Banco Mundial. La confianza de los depositantes será además reforzada con un fortalecimiento de regulaciones prudentes y un refuerzo del papel de supervisión de la Superintendencia de Bancos.

El programa también apunta a asegurar el mantenimiento de la deuda pública de mediano plazo, a través de una reducción significativa del déficit del sector público. Para activar este objetivo, las autoridades han introducido importantes medidas en los ingresos así como la disminución del gasto, incluso en las áreas de sueldos y pensiones. Además, una reforma de la estructura tributaria comprensiva ayudará a asegurar la sustentabilidad fiscal más allá del mediano plazo.

Las autoridades se comprometen a hacer además progresos mejorando las condiciones para una reasunción rápida del crecimiento sostenido. La reciente flotación del peso proporcionará flexibilidad adicional a la economía para tratar con sobresaltos externos. Para crear aumentos de productividad y crecimiento económico más allá del mediano plazo, será importante continuar con los esfuerzos de desregulación de la economía y abrir al sector privado áreas previamente reservadas para el sector público

 

2) Sus contenidos

Vayamos ahora al análisis de esta carta de intención con el FMI.

 

1) Primer objetivo: Restaurar la confianza en el sistema bancario, contemplando asistencias financieras para los bancos con problemas, es decir que el apoyo central va hacia la fortaleza del sistema financiero. Objetivo que podría ser compartible si fuera acompañado de medidas de reactivación económica y social que permitieran que ese sistema fortalecido fuera el sostén de un nuevo proceso de acumulación.

2) Segundo objetivo: Garantizar el acceso de Uruguay al mercado internacional de capitales que significa libertad, rentabilidad y seguridad para los movimientos de capitales internacionales en el Uruguay.

3) Tercer objetivo: Reestructura del Banco Hipotecario que no sabemos qué significa, pero seguramente debe ir en una línea mercantil, transfiriendo las buenas carteras y restringiendo los nuevos créditos con carácter social.

4) Cuarto objetivo: Mantenimiento de las garantías de pago de la deuda pública, no incrementándola, para asegurar el pago de la actual, encarecida notoriamente por la reciente decisión de devaluación de la moneda. Para ello es necesario bajar el déficit fiscal.

5) Quinto objetivo: Bajar el déficit fiscal, para lo cual se habla en primer lugar de una reforma tributaria que no se desarrolla pero que irá seguramente en la línea de aumentar los impuestos al consumo y a los sueldos como ha sido la norma internacional y nacional. En segundo lugar, bajando sueldos y pasividades, por ahora en términos reales por el desarrollo de la inflación (estimamos 15% la caída de salarios) y quizás algún día intenten imponer como en Argentina la baja nominal de sueldos.

6) Sexto objetivo: La flotación del dólar, con lo que queda claro que entre los tres causantes de la medida (que ya analizamos en una nota de LA REPUBLICA pasada) uno de ellos fue la «sugerencia» del FMI.

7) Séptimo objetivo: Desregulaciones y privatizaciones en la misma línea de lo que han sido hasta ahora las leyes de urgencia de este gobierno. (Puerto, AFE, Antel y Ancap, entre otras). Al mismo tiempo que en esas desregulaciones seguramente vendrá la reforma laboral de flexibilidad.

 

3) Las cosas de las que no se habla en la carta de intención.

No hay compromisos de:

 

* Reducir el altísimo desempleo que involucra a 228 mil personas

* Reducir la precariedad laboral que involucra a 411 mil personas.

* Mejorar los ingresos de los hogares pobres que involucra a casi 800 mil personas.

* Reducir el déficit habitacional que involucra más de 100 mil hogares.

* Mejorar la distribución del ingreso.

Y podríamos seguir más y más y veremos que las cosas que importan desde el punto de vista ético y social están ausentes de la carta de intención.

 

4) Síntesis

 

En síntesis la carta de intención con el FMI pide al país:

 

* Defensa del sistema bancario

* Más libre movilidad de capitales

* Garantías de pago de la deuda externa

* Inflación para bajar el déficit fiscal

* Baja de salarios y jubilaciones

* Flotación del dólar

* Desregulaciones y privatizaciones

 

Sin embargo está claro que no se trata de imposiciones coloniales del FMI, sino de un acuerdo económico, social y político del FMI (representante del capital internacional) con los capitalistas y operadores locales (grandes exportadores, grandes comercios importadores, banqueros y grandes depositantes) quienes juntos hace 30 años delinearon y desarrollaron hasta hoy el modelo que hemos llamado LACE (liberal, aperturista, concentrador y excluyente) y que con esta carta de intención pretenden profundizar aun más. *

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