No es apto moralmente para hacer campana electoral
Antes de las elecciones presidenciales de noviembre, a través de estas mismas páginas por medio de una nota que llevaba el título «Desmitificando mitos», demostrábamos que el cuento de la «gran cultura» que se le atribuía al en ese entonces presidente de la República doctor Julio Ma. Sanguinetti, no era más que un gran mito y que había llegado la hora de desmitificar esa falacia.
Para demostrarlo, decíamos a través de cuatro puntos que, primero un hombre culto no podía desde su cargo de presidente de todos los uruguayos, pisotear la democracia todos los días haciendo campana electoral a favor de su partido, utilizando en forma abusiva todos los medios a su alcance, como primer funcionario público del país; segundo, que el doctor Sanguinetti conductor de la coalición de gobierno a través de su política económica había matado la «cultura agraria» que caracterizó a nuestro Uruguay desde el principio de su historia, y con ello, a todo el sector agrario, y un hombre culto no conspira contra la cultura de su país, tercero, que el doctor Sanguinetti al frente de la coalisión de gobierno y a través de leyes totalmente antipopulares, liquidó el sistema jubilatorio de solidaridad intergeneracional que durante décadas protegió a los trabajadores activos y pasivos, y un hombre culto no liquida los derechos de las mayorías del pueblo que conduce; y cuarto y último, un hombre culto respeta y defiende indeclinablemente el derecho a la vida y los derechos humanos, o sea todo lo contrario a lo hecho por el doctor Sanguinetti y la coalición de gobierno que condujo, que primero enganando y chantajeando a su pueblo impusieron la ley de impunidad, y luego violaron antidemocráticamente su artículo 4o y esas crueles barbaridades son la antítesis de la cultura.
La vida demostró una vez más que teníamos razón, ahora a través de un hecho que nos colmó de alegría, al igual que a casi todos los uruguayos, la aparición con vida de la nieta del poeta argentino Juan Gelman, trágicamente desaparecida junto a su joven madre, en los anos negros de las dictaduras facistas que asolaron la región, al decir del escritor Eduardo Galeano en el «mercado regional del horror», y este hecho tan sentido por nuestro pueblo como lo demostraron las diversas manifestaciones de apoyo que vinieron de todos los estratos de la sociedad, al poeta y a nuestro Presidente de la República que como todos sabemos jugó un papel fundamental en esa aparición, también dejó al desnudo la estrechez humana, política y cultural, de un pequeno hombre con falsa fama de culto, que se anda pavoneando por el mundo dictando conferencias, hablando de arte, de democracia representativa y de valores humanos y políticos que no sustenta en su vida diaria, sino todo lo contrario, en pueblos del mundo donde no lo conocen en profundidad, y por lo tanto no es difícil mentirles.
Pero que en relación a este caso tan conmovedor, mintió, enganó al poeta y a su pueblo, protegió por la vía de no querer investigar a los asesinos y secuestradores que están claramente identificados desde hace muchos anos, y a los cuales como comandante en jefe debió haberlos hecho confesar, ya en su primer gobierno, pues desde ese tiempo habían claros indicios de la joven madre y de su pequena, en el correr de todo el ano pasado fue insensible ante la justa solicitud del poeta, y al reclamo de miles de hombres y mujeres de todo el planeta relacionados con la cultura, con la ciencia y con otras actividades, que a través de cartas también conmovedoras le reclamaban un gesto de dignidad humana para con ese sufriente abuelo y lo que es más importante, para que un ser humano recuperara su identidad, derecho elemental de nuestra raza.
Pero lo más grave es que esa estrechés humana, cultural y política continúa inconmovible, no hemos visto un gesto de arrepentimiento, de vergüenza, ni siquiera de alegría ante la aparición de la joven, sino todo lo contrario, pues con soberbia, diríamos con rabia ante esa aparición, sigue manifestando que hizo lo correcto y en una vergonzosa actitud demagógica, sigue diciendo que es víctima de una conjura política, y tiene el tupé de salir a hacer campana electoral por sus delfines del Foro, para las elecciones municipales, apostando a la falta de sensibilidad, de memoria y de inteligencia de los uruguayos, como si no hubiera pasado nada, pero bien dice el refrán: «no hay más ciego que aquel que no quiere ver»,y salvo los que son como él, insensibles, inhumanos e incultos, le darán su voto a los correvediles que en los distintos departamentos le hacen el juego a él y a su sector. Por todo esto decimos lo del título, don Julio María Sanguinetti no está apto moralmente para hacer campana electoral, ni para sus candidatos municipales en las elecciones de mayo, ni para 2005 cuando en actitud totalmente falta de ética se vuelva a postular.
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